Asientos Wunderlich

En el viaje de verano volví a acordarme de los asientos… Digo volví a acordarme porque los asientos originales van muy bien, con cómodos incluso diría que muy buenos para un uso normal y de viaje de 2-3 días, pero a partir de 3 o 4 días en adelante ya te resientes incluso de un día para otro. Por qué sucede esto? Mi teoría es que el asiento original tiene pendiente hacia el depósito, a lo largo de los km esto se va agravando ya que no es que te resbales, pero creo que esa pendiente genera una «tensión» que en unos pocos días de viaje no supone un problema, pero tras los primeros días se «acumula» y te hace sentir incómodo desde los primeros km. Esto se puede corregir en parte poniendo el asiento en la posición alta de delante pero te hace llegar peor al suelo y estéticamente queda mal por la separación con el depósito.

De esto, obviamente sólo te acuerdas en los viajes largos, así que en mi caso se me había ido olvidando año tras año. Este año me lo grabé a fuego y decidí ponerle solución, sin prisa, pero sin descuidarlo.

Como tenía tiempo para ir mirando en los foros y siempre tenía la opción rápida de comprarlos nuevos fui mirando y al final saltó la liebre. Un compañero de BMWMotos vendía una pareja de asientos Wunderlich sólo estrenados, estaban impecables, me ahorraba mucho respecto a comprarlos nuevos y si no me convencían siempre tenía la posibilidad de volverlos a vender sin perder dinero.

Estéticamente quedan muy muy bien, tienen dos zonas diferenciadas, una con tejido tipo polipiel y la otra antideslizante, tipo piel vuelta.

La primera sensación al subir es que son bastante más duros. Esto ya lo había leído a los compañeros del foro, pero es cierto que con el paso de los km se agradece.

La otra sensación al sentarse es que ya no hay esa pendiente hacia delante puesto que el asiento tiene una zona «levantada» para que no te deslices hacia el depósito.

Comentar que al menos en la Adventure, hay que vigilar con la colocación del asiento trasero. El asiento trasero se puede colocar con el enganche hacia delante o hacia atrás. El asiento original engancha hacia atrás, mientras que el Wunderlich hay que engancharlo hacia delante (Cuesta un poco) porque sino queda muy separado del asiento delantero y se ve raro. Esto no tiene mayor inconveniente, sólo que el pasajero se sienta un poco más adelantado, por lo que ahora me planteo cambiar el soporte del topcase a uno regulable en posición para poder adelantarlo ligeramente.

Comentarios

Reconectando con Rumanía

La mañana amaneció fría y húmeda, estábamos a 6ºC y las motos empapadas. Mientras cargábamos los trastos, preparábamos el GPS y demás dejamos los asientos al sol para que se secaran. Optamos además por salir con el impermeable puesto como habíamos hecho alguna otra mañana, lo cierto es que aún en verano en Rumanía hasta que el sol lleva un rato calentando el ambiente es frío.

Hicimos un desayuno «tipical Romanian», lo que significaba que aguantaríamos de sobra hasta la hora de comer sin hambre, qué barbaridad…

Desayuno consistente en polenta con huevo revuelto y queso

El primer destino del día era «repe» en nuestro mapa particular, se trataba de Brașov, que en 2014 fue final de etapa y aunque nos encantó teníamos un cierto regusto amargo por todo lo que había sucedido (Nos quedábamos sin ropa limpia, no paraba de llover, las motos tocadas…). Enlace a la crónica.

Hoy el día prometía, y es que el frío matinal ha dado paso a un sol impresionante y a un cielo completamente despejado. Sin ningún contratiempo en unas 2h estábamos en pleno centro de Brașov, aparcados justo en el lateral de la famosa iglesia negra o Biserica Neagră.

Biserica Neagră desde la Piața Sfatului
Piața Sfatului (Plaza del Consejo) en Brașov

Caminamos sin ningún tipo de prisa por el centro histórico de la ciudad, que de día (Y más un día como ese) nos encantó aún más que en 2014 de noche.

La postal más típica de Brașov

Caminando por Brașov nos había dado casi la hora de comer, pero como no teníamos hambre y nuestro próximo destino estaba a un par de horas decidimos ir tirando y ya veríamos. Salvo por el tráfico ya habitual cuando salíamos de cualquier ciudad, el trayecto fue agradable y pronto llegamos a la ciudad donde los tejados sospechan, Sibiu. Yo tenía un poco la espinita clavada ya que el 2014 teníamos que haber ido a Sibiu, pero al tener problemas con las motos de Álvaro y la mía tuvimos que alterar la ruta y perdérnoslo, así como la famosa Transfăgărășan.

La llegada a Sibiu fue divertida porque encontramos una pequeña área de aparcamiento reservado de motos donde empezaba la zona peatonal pero para que no entraran los coches estaba cercada por unas pilonas donde nuestras motos pasaban literalmente con un dedo por lado y sólo si entrabas perpendicular del todo.

Tras dejar las motos aparcadas empezamos a caminar y a los 5 minutos ya estábamos comiendo un Lángos, una especie de pan frito relleno con mil cosas (Los había salados y dulces) que vendían por todas partes.

Engullendo un Lángos

Caminamos a lo largo del Bulevardul Corneliu Coposu y llegamos a la Piata Mare o plaza madre de Sibiu, famosa por entre otras cosas, haber sido escenario de ejecuciones públicas en el pasado.

Piata Mare de Sibiu

De regreso a las motos nos comimos un delicioso helado, que al igual que los Lángos, los había por todas partes.

Tejados que sospechan a tu paso

Tras caminar durante varias horas decidimos desandar unos cuantos km el camino de la ida y dirigirnos a la localidad de Cârțișoara, punto inicial de, por fin, la carretera Transfăgărășan.

Una vez estábamos en el mismo centro del pueblo no nos costó encontrar un alojamiento con las tres B, lo que nos costó fue encontrar a los dueños…

Llegamos al lugar, entramos y no había nadie, pero el lugar tenía muy buena pinta, en una zona donde todo eran casas unifamiliares enormes con grandes jardines. Finalmente alguien llegó y nos dieron no una sino dos habitaciones completamente equipadas en la primera planta de una casa de madera. Abajo tenía un salón comedor con cocina, un jardín enorme con piscina, cocina exterior y hasta animales. Ya que estábamos asentados quisimos ir a cenar a algún lugar donde pudiéramos degustar algunos platos típicos y resultó que Cârțișoara es tan pequeño que no tiene ningún restaurante, ni casi supermercado… Lo único que había era un pequeño colmado donde pudimos comprar algunos vegetales e ingredientes para improvisar una cena y es que no queríamos (Ni necesitábamos) coger las motos de nuevo.

Al fondo los dos picos más altos de Rumanía, que atravesaríamos al día siguiente

Comentarios

Rumanía: Empiezan las curvas

La noche transcurrió sin incidentes si obviamos los mosquitos asesinos (Mosquitos tigre muy violentos) que habitan en Sighetu Marmației), menuda nochecita me dieron, se colaban hasta por debajo de la puerta…

Desayunamos en la misma calle del apartamento, en una cafetería de propietarios valencianos (Granell Cafés). Incluso la camarera rumana nos atendió en castellano, todo un lujo.

Salimos de la ciudad sorteando el tráfico, intenso a esas horas, y a los pocos km ya rodábamos casi solos. Pronto llegamos a un punto que conocíamos de nuestro viaje de 2014: Borșa y la carretera DN18. Había cambiado, no obstante. Asfalto perfecto y nuevo. Además empezaba a salir el sol y nos empezábamos a quitar el entumecimiento debido al frío matinal.

Inicio de la carretera DN18

Con las primeras curvas y el sol nos empezamos a animar y llegamos al punto más elevado de la carretera 18, el Pasul Prislop, un paso de montaña que conecta las regiones de Maramureş y Bukovina, a 1416m de elevación. Volver a este lugar fue emotivo puesto que en 2014 habíamos estado haciendo unas fotos a las motos junto a Ricardo y Noelia.

Pasul Prislop

Tras la parada en el Pasul Prislop emprendimos el descenso y pronto vimos que algo había cambiado. En 2014 del Pasul hacia abajo la carretera estaba destrozada, llena de agujeros, piedras y arena. Ahora era sencillamente perfecta, con asfalto nuevo y el entorno, que seguía siendo impresionante, lleno de árboles y verde. La bajada fue muy rápida, ya que a los pocos coches que alcanzamos no tuvimos problemas para adelantarlos y salvo un susto con una vaca en una curva ciega, nos divertimos de lo lindo, especialmente en todo el tramo que la carretera discurre en paralelo al río, que cada medio km aproximadamente tiene unos puentes colgantes larguísimos que lo atraviesan.

Uno de los muchos puentes colgantes que atraviesan el río junto a la DN18.

La DN18 se acaba cuando se encuentra con la DN17 y es cerca de este punto donde nos desviamos hacia una ruta más secundaria, la conocida como Transrarăul (175B+175A). Esta ruta hace 26km y conecta las localidades de Pojorata (Al norte) y Chiril (Al sur) cruzando las montañas Rarau (De ahí su nombre).

La Transrarăul es una carretera plaga de horquillas de 180º, muy estrecha en algunos puntos y con unas vistas impresionantes. Hay puntos que apenas pasaríamos un coche y nuestras motos debido a su estrechez y apenas hay lugares donde parar, pero vale la pena.

Tras terminar la 175A fuimos a parar a la DN17B, que debía llevarnos hasta la punta norte del Lacul Bicaz, un lago muy grande que debíamos rodear hasta su extremo sur, para hacer la carretera 12C, famosa por las gargantas que el río Belcina ha ido excavando a lo largo de los siglos.

Cuando llegamos al lago nos encontramos un problema: La carretera de 40km estaba cortada y era imposible pasar el lago por su orilla este. La única forma de llegar al otro extremo del lago era rodeando el lago por el oeste, que era el lado montañoso. No había alternativa, así que retrocedimos e iniciamos la ascensión hacia Durău, que era un típico pueblo de montaña, con campings, estación de esquí, etc. La ruta que debíamos tomar empezaba literalmente en la estación de esquí, y esto nos llevó a perder un buen rato confundidos, hasta que vimos que se trataba de un camino de montaña. Como no teníamos ninguna alternativa y la pista parecía ser bastante aceptable, iniciamos la ascensión atravesando en algún punto varias de las pistas de esquí, suerte que estábamos en verano…

En un momento dado Álvaro me pitó y me detuve, me advirtió de que parecía que mi rueda trasera estaba baja de presión. Tras revisarla, en efecto, tenía un corte en la carcasa. Tenía mala pinta ya que no era un pinchazo sino un corte alargado de unos 3cm. Sacamos el kit de «gusanos» de reparación y lo apañamos. Ya en el mismo momento vimos que no había quedado del todo bien, pero confiamos en que aguantaría los 9-10km de pista que nos quedaban hasta que llegáramos a la carretera asfaltada. Sin dar tiempo a que la rueda perdiera más presión tras hincharla de más, empecé la bajada por la pista, rápido pero con cuidado por si se deshinchaba en exceso, y paré en dos ocasiones (Cada 5′) para comprobar la presión. Finalmente llegamos al asfalto y Álvaro me alcanzó, volvimos a dar un poco de aire a la rueda y por fortuna para nosotros, a unos 700m siguiendo la misma carretera encontramos un taller de coches. En un primer momento el mecánico me dijo «No toco motos» pero le convencí diciéndole «Si tienes desmontadora de neumáticos de coche lo podemos hacer». Y es que la ventaja de esta moto es que la rueda trasera va con tornillos como la de un coche y es de 17″. Superados sus temores iniciales, procedimos a desmontar la cubierta y poner un parche por dentro. Afortunadamente el corte era largo por el exterior, pero en su cara interior sólo tenía 1cm.

Reparado el neumático por 20€ al cambio (No fue barato pero tampoco carísimo, teniendo en cuenta que dejaron lo que estaban haciendo) proseguimos, pero tardaría unos cuantos km en quitarme ese miedo a que la rueda perdiera aire… Tras atravesar la población de Bicaz llegamos a las gargantas del mismo nombre. La carretera serpentea entre paredes de piedra altísimas y te sientes bastante minúsculo circulando por sus rendijas.

Gargantas de Bicaz

En este punto el tráfico era algo denso, por lo sinuoso del recorrido y por la presencia de bastantes coches y algún autobús, pero en cuanto llegamos a un complejo turístico prácticamente nos quedamos solos y pudimos apretar bien durante los últimos km de bajada hacia Gheorgheni, donde pasaríamos la noche. No sé si fueron las ganas de llegar, el volver a tener la rueda operativa o qué, pero la bajada fue de infarto.

Encontramos alojamiento en un hotel bastante correcto donde además pudimos cenar platos típicos, yo en este caso me decidí por el que parece ser el pescado nacional de Rumanía, la trucha.

AlojamientoImola Hotel Strada Nicolae Bălcescu, Gheorgheni 535500, Rumanía

Comentarios

De Ucrania a Rumanía

El día anterior durante la cena la dueña del lugar nos ofreció desayunar ahí. Era una mezcla de simpatía con ganas de aumentar un poco sus ingresos. Pero como sabíamos ya lo que se enrollaba y la de vueltas que daba a las cosas consideramos que decidir qué desayunar iba a ser una odisea que podía hacernos retrasar más de lo deseable. Realmente no teníamos ninguna prisa, pero yo prefiero entretenerme cuando estoy cansado, no nada más iniciar el día jeje

Temprano cargamos las motos y cuando estábamos en proceso de terminar de equiparnos apareció la mujer con su bata de estar por casa y nos preguntó «Kava?» (Café?). Le pusimos la excusa de que no teníamos hambre y nos despedimos, según Álvaro a la mujer se le escapaba una lagrimilla al irnos, snif.

Paramos a escasos 300m de la casa en una gasolinera donde desayunamos bien y barato, como siempre en Ucrania. Mientras tomábamos el café hacíamos broma de si la mujer nos vería ahí parados desayunando desde su casa…

Una vez puestos en ruta pronto pudimos observar que estábamos en una de esas carreteras ucranianas que tanto nos gustan (Nótese la ironía) con cráteres cada 2×3 y donde cuando estás adelantando a alguien o le vas siguiendo te cambian de dirección o te frenan en seco delante porque hay algún agujero. En este tramo me comí dos agujeros enormes pese a ir concentradísimo en el firme, pero es que por desgracia hay veces que es imposible. En ambos me rozó el caballete en el suelo, cosa que jamás me había sucedido antes.

A medio camino tenía las coordenadas de un lugar peculiar que podíamos visitar y como más o menos nos daba igual ir por una ruta u otra decidimos probar suerte, pese a que en mis pesquisas previas con el StreetView y el Maps no había logrado ver el lugar. Llegados al punto efectivamente, no logramos encontrar lo que buscábamos (Una cueva), sólo una vieja iglesia medio en ruinas.

Iglesia de Strilkivtsi

Proseguimos el camino y atravesando una ciudad cercana el GPS nos hizo una de esas jugadas que suelen prepararte de vez en cuando… Tras girar donde me indicó me vi de lleno en una plaza peatonal más baja y cuando quise frenar ya había bajado los cuatro escalones de la escalinata que daba acceso a la plaza. Paré abajo y riéndome mire para atrás donde Álvaro se partía. Juraría que era la plaza del ayuntamiento ya que además de algún edificio grande estaban montando sillas por un tubo y un escenario para algún evento. Tras valorar la opción de volver a subir las escaleras y buscar una alternativa, vimos que en realidad la calle que debíamos tomar estaba al otro lado de la plaza, así que decidimos hacernos los suecos (O los españoles en Ucrania en este caso) y cruzar la plaza por la mitad montados en las motos. La cara de alguno de los paisanos era digna de ver… Alguno debía ser la primera vez que veía unas moto así y encima por mitad de la plaza.

Tras aproximadamente una hora, hora y media circulando por campos de cultivo sin ningún atractivo desembocamos en una carretera con muchísimo mejor asfalto y ancha, donde paramos en una gasolinera a repostar y tomar un tentempié (Qué prácticas son las latas de mejillones en escabeche para estos casos!).

A medida que circulábamos hacia el sur el paisaje pasaba a ser de yermo a mucho más verde, húmedo y montañoso. Nos acercábamos a la reserva de la biosfera del macizo de Chornohirskyi, los Cárpatos.

Pronto el paisaje se tornó en una especie de ciudad invernal con muchísima actividad de kayaks, deportes de invierno, rutas en quad, ATV y 4×4 y árboles, muchísimos árboles y camiones de madera por todas partes.

Íbamos embelesados con el paisaje cuando llegamos a Rajov ( Рахів) en la región llamada Transcarpatia e inicio de la «Karpat·sʹkyy Biosfernyy Zapovidnyk» Kuziy-Trybushansʹkyy Masyv.

Tras hacer acopio de embutido, queso, conservas y bebida en un supermercado aprovechamos el solecito que daba en el aparcamiento para organizar un picnic. El café lo tomamos en la cafetería del supermercado, y adjunta está la prueba de que en cualquier sitio en Ucrania hay un café buenísimo.

Café made in Ucrania

Tras la comida reanudamos el camino por unas carreteras sinuosas y cuesta arriba donde disfrutamos un poquito, hacía fresquito pero el suelo estaba seco y el paisaje era espectacular, de plena montaña. En invierno debe ser alucinante el paisaje nevado.

Estábamos ya muy cerca de la frontera con Rumanía, y nos dimos cuenta porque la carretera va en paralelo a la frontera (Que como suele ser habitual, es un río) durante unos 25km y había unas alambradas con concertinas tremendas en el margen del río y un militar armado cada pocos metros. El pueblo fronterizo es Solotvyno (Солотвино).

Los trámites de salida de Ucrania fueron muy ágiles y muchísimo más los de entrada en Rumanía, donde unos policías majísimos a los que les encantaban las motos nos dieron una efusiva bienvenida e incluso nos pidieron darle gas jeje

Habíamos llegado a nuestro destino ese día, Sighetu Marmației. Como ya estábamos en la UE volvimos a activar el roaming y en menos de 5 minutos habíamos reservado un ático de 85m2 a menos de 200m de donde nos encontrábamos (El centro neurálgico) y justo encima de unos bares y restaurantes con muy buena pinta.

El centro de Sighetu Marmației

Tras cambiarnos y descargar los trastos nos acercamos a la vecina localidad de Săpânța donde está el apodado cementerio feliz o merry cemetery (Cimitirul vesel en rumano). Esto era una espinita clavada para mí desde el 2014, donde por un despiste me pasé el desvío de largo y me di cuenta a los 60km, cosa que nos obligaba a hacer 120km adicionales. Este cementerio es famoso por sus originales lápidas de madera (Muy habituales en Rumanía) pero que de manera muy gráfica y complementadas por textos relatan la vida, profesión o aficiones de los que ahí reposan o en los casos más curiosos, el motivo de su muerte.

El cementerio feliz

En algunos casos lamentamos no saber rumano para saber más de alguno de los fallecidos…

Este señor debió de robar ovejas a la persona equivocada…
La causa de la muerte está bastante clara en el caso de esta mujer

En el mismo Săpânța pudimos apreciar la primera de las muchísimas y peculiares iglesias de madera rumanas, desperdigadas por todo el país y aunque la fe mayoritaria sea la cristiana ortodoxa, existen también confesiones cristiano-católicas, protestantes, congregaciones pentecostales o la Iglesia rumana católica-griega. Esta diversidad hace que haya pueblos minúsculos con dos y tres iglesias.

Tras haber tachado de la lista Săpânța regresamos a Sighetu Marmației y dejamos descansar las motos hasta el día siguiente. Salimos a pasear, ver tiendas y buscar un lugar donde cenar. Finalmente nos decidimos por el restaurante que estaba justo debajo de nuestro apartamento y nos dimos un «pequeño» homenaje en forma de costilla Tomahawk.

Nuestra cena, nada cara por cierto
Lugar de interésMerry cemetery de Săpânța47.971608, 23.695001
AlojamientoApartament ultracentral langa MemorialStr. Corneliu Coposu, Nr 9 Nr 1, 435500 Sighetu Marmaţiei, Rumanía

Comentarios

Ucrania: Camino al sur

Salimos temprano de Kyiv y paramos a desayunar pasados los primeros 25-30km. Si algo hay en Ucrania son gasolineras con unas cafeterías espectaculares donde desayunar decentemente, barato y con WiFi.

El camino es el mismo que hicimos desde Lviv hasta Zhitomir pero en dirección contraria, nada interesante, rectas interminables. De Zhitomir ya nos desviamos y tomamos dirección SW.

En un momento dado vimos una señal donde ponía algo (Nuestro ucraniano no es el mejor) de que la carretera estaba cortada, pero como no vimos vallas ni nada continuamos durante cerca de 10km sin incidencias. Hasta que llegamos a un puente de unos 30m que cruzaba un río profundo y muy ancho. Lo que estaba cortado era precisamente el puente…

Cuando miramos alternativas en el navegador, la única era retroceder un montón de km (30-35km aproximadamente) y dar una vuelta considerable. Estábamos tan cerca, viendo la otra orilla… De pronto apareció un señor cruzando el puente en bicicleta por un ladito (En centro era impracticable, lleno de ferralla y maquinaria), por lo que parecía la acera lateral peatonal. Al ver al señor de la bici pensamos «¿Y si cabemos?», así que nos acercamos a investigar. Resultó que entre la barandilla del puente y la calzada de éste había un estrecho paso para peatones, de poco más de 1m de ancho delimitado con unas vigas metálicas verticales que asomaban con muy mala leche… Pero las motos cabían, con un par de dedos por lado de margen, pero cabían. Y siempre quedaba la posibilidad de quitar las maletas laterales, cruzarlas a pie y ponerlas de nuevo. Y así cruzamos el puente ante la divertida mirada de los albañiles que tenían pinta de no haber visto dos motos tan grandes en su vida mientras me decía «No te desvíes ni un centímetro que la lías».

Continuamos la ruta sin más incidencias y llegamos a nuestro destino aproximadamente a la hora de comer: La ciudad de Kamenets-Podolski (Кам’янець-Подільський), de unos 100000 habitantes y con una imponente fortaleza de piedra asentada sobre un macizo de roca, parece salido de una película.

La fortaleza de Kamenets-Podolski

Como el centro era entero adoquinado e iba a resultar más cómodo caminar que andar con la moto, decidimos ir a nuestro alojamiento a las afueras, cambiarnos, dejar las motos y volver en taxi o autobús para caminar tranquilamente.

Al llegar al lugar, que encontramos sin mayores problemas, no parecía haber nadie, aunque estaba abierto y había WiFi, así que pudimos ponernos en contacto con ellos, resultó que la dueña vivía en la casa colindante, que además era un restaurante. Éramos los únicos inquilinos del lugar, que estaba tan limpio que se podría comer en los brillantes suelos…

La dueña del lugar nos ofreció ayuda para pedirnos un taxi (Negociando previamente el precio de 70 grivnas / 2.50€) y acordamos la cena también. Fue un poco surrealista a la par que divertido decidir qué cenar, porque la mujer usaba el traductor de voz de Google, hablándole en ucraniano (Yéndose por las ramas, todo hay que decirlo) y las traducciones eran un tanto… Peculiares. Además nos dio a elegir un montón de platos y luego no tenía la mitad de los ingredientes, así que de nuevo traductor en mano para decirnos que no tenía calabacín pero sí berenjena, por ejemplo. Al final prácticamente terminamos eligiendo lo que ella quiso, cosa que hubiéramos aceptado desde el principio sin necesidad de estar 20 minutos con el traductor, todo sea dicho.

Regresamos pues al centro y visitamos la fortaleza, que al parecer iba a ser el escenario de un festival musical esa misma noche ya que estaba lleno de puestos de comida y bebida y estaban probando el audio en un escenario.

Tomamos un café en el interior de la fortaleza (¿He dicho ya lo bueno que es el café en Ucrania?) y subimos a las torres y galerías desde donde pudimos disfrutar de unas bonitas vistas de la ciudad.

Tras salir de la fortaleza paseamos por las calles adoquinadas, los puestos de artesanía (Cerámica, madera…) y tomamos un «kbac» (Pronunciado cavás), una bebida típica que se hace con centeno, malta y manzanas y que tiene muy poquita graduación (2%).

Para regresar a nuestro lugar de pernocta teníamos la tarjeta del taxista de la ida, pero cuando tratamos de ponernos en contacto con él no hubo manera… Ucrania está fuera de la UE así que las llamadas resultan bastante caras para nosotros, no así para ellos, que prácticamente les salen gratis. En un momento dado Arantxa vio a una pareja de guías turísticos ucranianos y deduciendo que hablarían inglés les pidió ayuda. Al rato llegó nuestro taxi y le dimos la dirección, pero nuestra intérprete parecía discutir con el conductor y nosotros ya estábamos dentro del coche. Finalmente nos dijo «Ya está todo resuelto, pero si os pide más de 70 grivnas bajaos del coche». Parecía fácil, pero si al conductor le daba por llevarnos a un páramo en mitad de la nada y pedirnos más dinero no iba a ser tan divertido…

Al final llegamos al sitio sin contratiempos ni sobrecostes y cenamos. Hay que reconocer que la mujer era muy simpática, limpia a más no poder, pero la cocina no era su fuerte, aunque pasable, la cena no resultó espectacular, claro que por lo que pagamos al cambio tampoco podíamos quejarnos!

Lugar de interésFortaleza de Kamenets-Poldoski (Stare Misto)48.673945, 26.561964
AlojamientoГотель-ресторан «Пані Анна»Vulytsya Heroyiv Maydanu, Smotrych, Khmelnytskyi Oblast, Ucrania, 32303

Comentarios

Chernóbyl

En mi viaje de 2016 estuve visitando la zona de exclusión de Chernóbyl y Prípiat. Entonces no había salido la archiconocida serie de HBO y apenas éramos una decena de personas las que hicimos el tour. Los lugares abandonados me encantan y más cuando conoces la historia que tienen detrás y está llena de misterio o secretos. Sabiendo que volvería a Kyiv les propuse a Álvaro y Aran visitar Chernóbyl, a mí no me importaba volver y creía que a ellos les gustaría. Aceptaron, por supuesto.

Contento con la anterior incursión no miramos más y repetimos con la agencia Solo East.

A las 7AM debíamos estar en el punto de partida, la puerta de un hotel en plena Maidan Nezalezhnosti. Puntuales, tras las comprobaciones de rigor de pasaportes (Es obligatorio llevarlo, puesto que se trata de una zona restringida) salimos de Kyiv hacia el norte. A aproximadamente 115km se encuentra el primer checkpoint, el inicio de la zona de exclusión de los 30km, conocida en ucraniano como Зона відчуження Чорнобильської АЕС. Tras una nueva comprobación de los permisos y pasaportes nos dieron un dosímetro personal que registra la radiación a la que nos exponemos durante la visita. En 2016 no se usaban.

El dósimetro personal que las visitas deben llevar durante todo el día

Tras parar en una pequeña aldea abandonada (Obviamente, está dentro de la llamada Zona Muerta) el minibus nos condujo al pueblo de Chernóbyl, que en realidad está bastante alejado de la central nuclear. El pueblo a día de hoy tiene población residente, básicamente trabajadores de la zona de exclusión. En la entrada se conserva el monumento tan típico de las antiguas repúblicas soviéticas con el nombre de la población y la simbología comunista.

Чорнобиль (Chernóbyl en ucraniano)

En el mismo pueblo también se encuentran diversos monumentos, como por ejemplo un montón de señales con los nombres tachados de las poblaciones que quedaron dentro de la zona de exclusión y por tanto fueron condenadas a desaparecer, así como el monumento a los héroes que actuaron en el desastre en el primer momento, los bomberos. Hay incluso una exposición de diversos vehículos y robots que se emplearon en las tareas de descontaminación.

También en el pueblo de Chernóbyl se encuentra la cantina y el restaurante donde comimos. Debo aclarar que es totalmente seguro comer y beber en Chernóbyl puesto que todos los alimentos se llevan de fuera del área de exclusión. Aclaro este asunto porque hay quien cree que tras visitar el área de exclusión vas a regresar brillando en la oscuridad… En una visita a Chernóbyl y Prípiat no se recibe más radiación que la que se recibe en un viaje intercontinental en avión.

Tenía curiosidad por ver la zona de la central nuclear, ya que cuando estuve en 2016 estaban terminando de construir el llamado «nuevo sarcófago seguro» o NSS, una enorme estructura móvil, la mayor construida hasta la fecha en el mundo, en forma de arco de 110 metros de alto, 150 de ancho y 256 de largo y más de 30 000 toneladas cuyo coste asciende a 2150 millones de euros. En 2016 tuve la suerte de poder estar frente al infame reactor número 4 y verlo con mis propios ojos.

Reactor número 4. Foto que tomé en 2016.

El problema es que la estructura de hormigón (Llamado ahora antiguo sarcófago) construida para contener la radiación del reactor que explotó reposaba sobre los restos afectados por la explosión: Tenía fecha de caducidad. Por este motivo se construyó el NSS a 180m de distancia, para poder trabajar sin exponerse excesivamente a la radiación y poder posteriormente desplazarlo sobre el reactor afectado, cubrirlo y empezar a trabajar en su desmantelamiento.

Estado a día de hoy, el reactor número 4 yace bajo el enorme NSS.

La última parte de la visita es la ciudad fantasma de Prípiat (При́пять) y es sin duda el plato fuerte de la visita. Esta ciudad fue fundada en 1970 y se construyó básicamente para alojar a los trabajadores de la central nuclear de Chernóbyl. La habitaban unas 50000 personas. Durante la catástrofe nuclear recibió una dosis de radiación unas 500 veces superior a la de la bomba de Hiroshima y fue evacuada 36h después.

Parte de su macabro atractivo es la sensación de que el tiempo se detuvo en 1986.

Interior de una guardería de Prípiat
Uno de los iconos de Prípiat, la noria

Saliendo de Prípiat atravesamos el llamado bosque rojo, la zona más contaminada del planeta, llamada así por el color que tomaron los árboles tras la exposición a la radiación tras el desastre de 1986.

El bonus track a la visita está a las afueras de Prípiat y se trata del escudo antimisiles soviético Duga-3, más conocido como «Russian Woodpecker» o el «Pájaro carpintero ruso», una gigantesca estructura metálica de 300m de altura que debía ser capaz de detectar los misiles lanzados desde los EEUU hacia la URSS. El apodo de pájaro carpintero se debe al ruido que sus emisiones hacían interfiriendo en radios, teléfonos y televisores.

La enorme estructura del escudo antimisiles Duga-3

Si váis a Ucrania y tenéis un día extra en Kiev os recomiendo visitar la zona de exclusión. Si necesitáis más información podéis escribir en los comentarios y os responderé encantado.

Comentarios

La capital de Ucrania: Kyiv

Salimos temprano del hostel de Lviv. Antes tuvimos que secar los asientos de las motos porque estaban empapados de la humedad nocturna. La tarde anterior habíamos llegado casi en reserva así que aprovechamos la primera gasolinera decente para repostar y desayunar. Las gasolineras ucranianas por regla general están muy bien equipadas, tienen comida y café muy decente y todas tienen WiFi.

El trayecto Lviv-Kyiv (Me refiero a Kiev con su nombre en Ucraniano, casualmente el nombre en castellano coincide con el ruso, y a la mayoría de ucranianos no les gusta las connotaciones que tiene el nombre en ruso) es entrenenido al principio, se trata de una carretera por la que se circula a velocidad incluso superior a una autopista, atravesando bosques interminables y que posteriormente se transforma en una carretera completamente recta y francamente aburrida.

La primera parada fue en Tarakaniv (Тараканів) donde visitaríamos las ruinas de un antiguo fuerte, construido íntegramente en ladrillo rojo, llamado Fort Tarakanivskyy o Тараканівський форт.

Ciertamente es un lugar muy peculiar y enorme, aunque de la forma que se construyó no ves nada hasta que estás prácticamente encima. Tras dejar las motos fuera accedimos al interior por un larguísimo y oscuro túnel.

La vegetación camufla la enorme construcción del Fort Tarakanivskyy

A pocos kilómetros de Tarakaniv y prosiguiendo hacia Kyiv se encuentra la población de Dubno (Дубно), a orillas del río Ikva y conocida por su fortaleza de alrededor del año 1500, posteriormente transformada en residencia. Las inmediaciones también fueron escenario de cruentas batallas de carros de combate entre los ejércitos nazi y de la URSS durante la II Guerra Mundial.

Fortaleza de Dubno

De Dubno hasta la capital ucraniana el trayecto es aburridísimo e insulso, parece que alguien tomara una regla y trazara el recorrido de la carretera porque no hay ninguna curva. Nada destacable salvo algún tramo de obras.

A eso de las 16:30 llegamos a la capital, no sin antes sufrir los últimos 15-20km, entrando por una de esas autovías que se convierten en avenida de 5 o 6 carriles con un tráfico infernal. En un momento dado el GPS me pedía salir de esa avenida hacia la derecha y resultó que la calle en cuestión estaba cortada por obras. Tras recalcular la ruta tuvimos que continuar 3.5km más por la misma avenida. Finalmente llegamos al hotel donde nos alojaríamos las siguientes tres noches, a unos 3km del centro pero cerca del metro, que considero la mejor forma de moverse por Kyiv.

Por el módico precio de 2.5€ las dos motos por noche las dejamos aparcadas y vigiladas los tres siguientes días y nos moveríamos en metro.

En el metro de Kyiv hay unos tornos marcados de color amarillo que tienen un lector de Contactless, basta con acercar el móvil (Si se tiene ApplePay o similar) o la tarjeta de crédito, no hay necesidad de comprar abonos o billetes. El precio al cambio, 0.28€ por trayecto.

Tras cambiarnos de ropa y asearnos un poco nos dirigimos al centro neurálgico de la ciudad, la Plaza de la Independencia o Maidan Nezalezhnosti (Майдан Незалежності en cilírico).

El monumento a los fundadores de Kyiv ( Пам’ятник засновникам Києва)

Tras turistear un poco por el centro compramos algo para cenar (Y por supuesto algunas cervezas ucranianas) y regresamos al apartamento.

Plaza de la Independencia o Maidan Nezalezhnosti (Майдан Незалежності

Para la mañana siguiente teníamos algunos lugares anotados que queríamos visitar, así que tomamos el metro y nos dirigimos a la estación de Dnipro, junto al río Dniéper, donde el metro sale a la superficie y empieza un tramo descubierto sobre el puente que cruza el río. Subimos atravesando un parque hasta el Monasterio de las Cuevas de Kiev y proseguimos la caminata hacia el monumento a la Madre Patria, pasando por el museo de la Gran Guerra Patriótica, donde pudimos deleitarnos viendo los vehículos militares allí expuestos.

Hace un tiempo muy agradable y disfrutamos caminando.

La estatua de la Madre Patria (Батьківщина-Мати)

Posteriormente volvemos a bajar hacia el río y decidimos cruzar el puente de 700m que separa la orilla izquierda del Dniéper de una de las islas en mitad del río, concretamente la isla Hydropark, escenario de un parque de atracciones abandonado. Tengo especial interés en visitar el complejo llamado Kachalka (Качалка): Un gimnasio al aire libre hecho con chatarra de tanques soviéticos que había visto en vídeo.

Un servidor haciendo un deadlift con 160kg en Kachalka

Comimos en la misma isla en un restaurante georgiano, muy rico y nada caro y luego tomamos el metro hacia la ciudad, parando en la estación de Arsenál’na (Арсена́льна), famosa por ser la estación de metro más profunda del mundo (105.5m). El trayecto desde la calle hasta el andén se hace mediante dos escaleras mecánicas y se tardan 5 minutos de reloj. Acabé con el brazo agarrotado al hacer este time-lapse de la bajada!

Otros puntos de interés en la capital ucraniana son la puerta dorada (Zoloti Vorota o Золоті ворота) que se encuentra justo delante de la estación de metro homónima. No lejos de Zoloti Vorota también encontramos la catedral de Santa Sofía (Софійський собор) y continuando la Volodymyrska St. llegamos a la Catedral de San Andrés de Kiev (Андріївська церква).

Catedral de San Andrés

Desde la catedral de San Andrés se puede caminar atravesando un parque hasta llegar al monumento a Volodymyr El Grande (Пам’ятник Володимиру Великому), ver el funicular de Kyiv o tener una buena panorámica desde el mirador del Dnipro. Recomendaría bajar a través del parque hacia la Honcharna St., pintoresca calle adoquinada llena de puestecitos de artesanía, souvenirs, bares y la casa conocida como el castillo de Ricardo Corazón de León (Замок Річарда), aunque nada tenga que ver con el personaje real.

Kontraktova ploshcha

Si continuamos hacia Kontraktova ploshcha (Контрактова площа) podremos ver una animada plaza en la que hay hasta una noria y también muy cerca se encuentra el Museo Nacional de Chernóbyl (Національний музей «Чорнобиль») en cuya puerta hay algunos vehículos de bomberos y emergencias expuestos.

Si queréis probar comida típica ucraniana de una forma económica y sobretodo fácil para los no ucraniano-parlantes os recomiendo ir a alguno de los muchos restaurantes Puzata Hata (Пузата Хата) que hay en Kyiv. La traducción sería algo así como «Casa de la tripa» o algo parecido y se trata de una cadena de restaurantes de comida tradicional ucraniana donde ves los platos y puedes pedirlos sin pasar por el mal trago de intentar descifrar el significado de una carta con el traductor del móvil…

Lugar de interésFort Tarakanivskyy50.363598, 25.715964
Alojamiento LukyanovskyBelorusskaya Street 3, Kiev, 04050, Ucrania
RestaurantePuzata Hata http://puzatahata.ua/
Lugar de interésKachalka (Качалка)50.449972, 30.575466 (Metro Hydropark)
Lugar de interésCastillo de Dubno (Дубенський замок)Zamkova St, 7, Dubno, Ucrania, 35600

Comentarios

Entramos en Ucrania: Lviv

Salimos temprano de Olomouc y al cabo de una hora y poco estábamos ya en suelo polaco. Por las mañanas hace fresquito, nos toca ir abrigados, pero al rato de salir el sol ya hay que quitarse el jersey puesto que las máximas rondan los 27-28ºC.

Es el último día largo de autovía, no haremos turismo ni más que paradas técnicas en Polonia, queremos llegar a la frontera lo antes posible y confiamos en que no nos demore mucho tiempo cruzarla.

Llegamos a la frontera alrededor de las 15:30 despúes de comer. Aquí hay que cambiar la hora, concretamente adelantar el reloj 1h más. Tras los trámites fronterizos (Cada vez es más fácil, aunque sigue siendo lento) ya estamos en suelo ucraniano.

Lviv, nuestro destino, está a 1h aproximadamente de la frontera polaca, pararemos de camino en uno de los lugares peculiares que anoté, la iglesia abandonada de Hodovytsya (Годовиця), que se encuentra en un entorno precioso junto a un lago

La iglesia abandonada de Hodovytsya
Las monturas nos esperan junto al lago

Enseguida llegamos a Lviv, nos alojaremos en un hostel, sabemos de antemano que no es gran cosa pero no está lejos del centro, con lo cual podemos ir a pie, y además está en una calle interior que nos parece adecuada para dejar las motos durante la noche. Tras cambiarnos y caminar unos 15-20′ llegamos al centro de Lviv o Leópolis, Львів en ucraniano.

En 2016 yo estuve en Lviv y me pareció una ciudad con una vida nocturna alucinante, Marian, un chico de CouchSurfing me llevó a lugares que me gustaron tanto que quería compartirlos con Álvaro y Arantxa, así que reproduje nuestros pasos de 3 años atrás.

Primero fuimos al Львівська копальня кави (Lvivska Kopalna Kabi) o Manufactura de Café de Lviv, un lugar muy peculiar, una antigua mina en el centro de la ciudad convertida en tostadero de café y cafetería con diversas secciones, desde un patio interior cubierto al más puro estilo austrohúngaro a las profundidades de la mina, donde te hacen el famoso «flaming coffee», que te sirve un minero y al que prende fuego con un soplete en tus narices, sobre la mesa. Ojo, que igual te quemas las cejas!

Tras disfrutar de la música rock y el café en el Coffee Manufacture caminamos 5 minutos hasta el Pravda Beer Theatre (Театр пива Правда) y no pudimos llegar en mejor momento: Había música en directo y apenas cabía un alfiler en el local, que tiene tres plantas. El ambiente era increíble.

Vista desde la tercera planta del Pravda Beer Theatre

Tras el subidón por la cerveza (Probamos cada uno un tipo de cerveza local distinta) y la música fuimos a cenar a otro peculiar local, el Gasova Lampa o Гасова Лямпа en ucraniano. Es un bar/restaurante de varias plantas, no tengo claro cuantas, pero muchas, donde empiezas subiendo por una escalera de caracol y dos o tres escaleras más hasta llegar al comedor más alto, desde donde puedes disfrutar de una bonita panorámica de la ciudad. El nombre del local se debe a que se encuentra en el edificio de la fábrica de las lámparas de keroseno (Gas Lamp/Gasova Lampa) que usaban los mineros. De hecho éstas son el motivo de toda la decoración del local, encontrarás cientos de ellas, pequeñas, grandes, normales, raras…

El local está frecuentado por jóvenes universitarios, parejas y mayores y tiene una buena selección de comidas y bebidas locales, eso sí, no es apto para veganos me temo…

Uno de los platos que pedimos
Última planta del Гасова Лямпа

Comimos hasta reventar y pagamos la friolera de 598 grivnas (21€ al cambio, 7€/persona). Tras la espectacular cena fuimos chino chano caminando hasta el hostel y nos acostamos. La noche no fue la mejor que hemos pasado, con los hostels ya se sabe… Pero nos hizo el apaño.

Lugar Iglesia abandonada Hodovytsya (Годовиця)49.7656 23.9174
AlojamientoLviv Loft Prison Yaroslava Mudroho Street, 12, Lviv, Ucrania, 79000
Bar/RestauranteLviv Coffee Manufacture (Львівська копальня кави) Rynok Square, 10, Lviv, Ucrania, 79000
Bar/RestaurantePravda Beer Threatre ( Театр пива Правда) Torhovyy Dim Tsipperiv, Rynok Square, Lviv, Ucrania, 79000
Bar/Restaurante Gasova Lampa ( Гасова Лямпа)Virmens’ka St, 20, Lviv, Ucrania, 79000

Comentarios

Primeros días de viaje

Álvaro y Arantxa llegaron con tiempo de sobra a Barcelona en un aburrido viaje por la A2.

Tras solucionar algún pequeño contratiempo con la carta verde, hacer la compra de la cena y desayuno para el barco llenamos los depósitos hasta la boca y nos dirigimos al puerto.

Embarcamos sin ningún problema más que la ubicación de las motos. Nos han hecho meterlas debajo de una rampa en el ferry y nos olemos que costará salir cuando lleguemos a Italia… Nos van a encerrar entre camiones y furgonetas, el suelo metáico está mojado y encima tenemos que cruzar sobre unas cadenas gordísimas atravesadas.

Esperando el embarque

La travesía en el ferry pasa sin incidencias y llegamos a Civitaveccia a la hora prevista. Tal y como auguramos, las motos están encerradas entre la rampa, el lateral del barco y otros vehículos. Hace calor y el rato hasta poder sacarlas se hace muy largo, pero por suerte tenemos reservado un alojamiento a escasos 2km del puerto.

Tras localizar nuestro lugar de pernocta el propietario nos deja meter las motos en el jardín y nos recomienda una pizzería cercana donde degustamos una increíble pizza tamaño XXXL y unas jarras.

A la mañana siguiente estamos en pie a las 7 y tras el desayuno nos ponemos en camino. Hoy toca etapa larga sin paradas turísticas. No tenemos nada reservado para el alojamiento, ya veremos sobre la marcha.

Finalmente nos alojamos en Cave del Predil, cerca de Tarvisio, Italia, a menos de 10km de la frontera con Austria y también con Eslovenia. Cuando estamos a menos de 50km empieza a llover fuerte, breve parada para equiparse y continuamos.

La Cave del Predil es un pueblo de tradición minera

Hemos reservado un acogedor apartamento y el supermercado del pueblo está cerrado por la tarde. Nos comentan que vayamos dirección Eslovenia y que enseguida veremos un supermercado grande. Al final terminamos haciendo unos 20km tras cruzar la frontera sin encontrar el supermercado, pero eso sí, gozándolo con los paisajes. Por fortuna la lluvia ha remitido.

No encontramos el supermercado, pero con estos paisajes, a quién le importa?

Tras la infructuosa búsqueda decidimos regresar hacia Cave del Predil y continuar hacia Tarvisio, cuando pasamos a la ida lloviendo vimos algún supermercado. Al final resulta que el supermercado de Tarvisio está a 9km del apartamento y hemos hecho 40 o 50km buscando el supermercado por el lado esloveno, fíate de los autóctonos!

El día siguiente nos esperan bastantes km de autovía para atravesar Austria, sólo paramos para repostar/café/comer hasta llegar a Olomouc (República Checa). El motivo de elegir esta población es sencillo. En 2016 la descubrí por casualidad y es interesante de recorrer a pie, además de tener bastantes lugares peculiares para cenar y degustar las riquísimas cervechas checas.

La plaza central de Olomouc (Horní nám.) anocheciendo
Cenando en Hanácká Hospoda
Degustando la cerveza checa
AlojamientoB&B Il ParcoVia Achille Montanucci, 26, 00053 Civitavecchia, Italia
AlojamientoLe CaveVia General Cantore 18, 33018 Tarvisio, Italia
Bar/RestauranteHanácká HospodaDolní nám. 27/38, 779 00 Olomouc, Chequia
AlojamientoPoet’s Corner HostelSokolská 789/1, 779 00 Olomouc, Chequia

Comentarios

Protección sensor pata de cabra

El sensor de posición de la pata de cabra en la R1200GS va un poco expuesto. Golpearlo podría suponer un problema si se daña puesto que nos pararía el motor al tener una marcha engranada.

Por muy poco en AliExpress se puede adquirir un pequeño protector de aluminio que se monta en menos de un minuto.

En mi caso elegí el color negro, por discreción y también por este motivo sustituí las bridas blancas que traía por unas de color negro.

Comentarios

« Previous entries Página siguiente » Página siguiente »

Login