Archive for Varios

Enlaces a las fotografías

Photobucket ha variado sus condiciones y ha fastidiado los enlaces a las fotografías de todo el blog.

Aunque es un trabajo complejo, iré migrando paulatinamente las fotos al servidor propio.

Por ahora he empezado con las fotos de los viajes y continuaré con el resto a ratos.

Lamento las molestias!

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Que pasó con Sierra Overland?

Algunos ya sabéis algo, otros aún no… He decidido escribir unas líneas, probablemente demasiadas, no tanto por los demás sino por mi mismo.

Para el que no quiera leer hasta el final el resumen es: Ya no estoy en Sierra Overland.

Para el que quiera saber un poco más, esta es la historia…

El día 2 de octubre de 2014 fui al taller como todos los días. Al cabo de 10 minutos aparecieron mi ahora ex-socio, el gestor y el abogado de la gestoría. Me indican que la situación económica de la empresa no es buena, cosa que evidentemente ya sabía y que había que aportar dinero para seguir adelante. Él está dispuesto a hacerlo pero no quiere que yo continúe como administrador de la empresa. En ese momento me preocupa mi futuro en la empresa y pregunto por ello. Tanto mi ex-socio como el abogado me indican en varias ocasiones “No te preocupes, no queremos que te marches, simplemente que si voy a meter dinero quiero tener el control”. Bueno, es más un tema de orgullo, que no lo tengo, que otra cosa. Me fío de él, es mi socio y confío plenamente en él, si es lo que considera que hay que hacer lo haré, mi única meta es sacar la empresa adelante.

Al día siguiente hay hueco en la notaría para ir a firmar así que vamos y una vez delante del notario leen el acta de mi renuncia como administrador. Hasta aquí todo bien. Mi sorpresa viene cuando el notario dice que además acordamos vender mis participaciones en la sociedad (El 49%) por el precio de 1€ a la esposa de mi socio. Aquí saltan mis alarmas, primero pienso en quedarme callado pero finalmente logro decir algo. Yo no he ido para firmar eso sino mi renuncia como administrador. El notario viendo el percal y decide marcharse para “dejarnos que lo discutamos”. Los minutos siguientes son angustiosos, me siento acorralado y he sufrido una encerrona, como la del día anterior. De nuevo vuelve a prometerme que nada va a cambiar, que sencillamente voy a dejar de ser socio pero que incluso vamos a fijar un sistema de incentivos en función de la facturación del taller, de la web, etc. No estoy nada convencido pero en ese momento soy incapaz de pensar, sólo pienso que si no accedo él tiene la mayoría y me quedo sin trabajo desde ese preciso instante.

Debo recordar que vivo en Madrid donde no tengo más familia que algunos tíos y primos, me vine sin nada para montar el taller y además mi pareja ha estado casi dos años sin lograr encontrar empleo… El que tiene ahora es bastante precario y si yo no ingreso dinero ya podemos ir haciendo las maletas porque no sé cómo vamos a pagar el alquiler… Así que con el juicio bastante nublado (No os podéis imaginar la de veces que he intentado entender mi decisión en ese momento) accedo a firmar. Acabo de vender la mitad de mi sueño por 1€, que ni siquiera me han dado…

Volviendo al taller mi cabeza no para de dar vueltas, estoy a punto de vomitar de lo mal que me siento y cuando estamos frente a la puerta no puedo más… Lloro, es la primera vez que voy a entrar en el taller siendo como cualquier otro de la calle, nada… Mi ahora ex-socio me tranquiliza, me dice que nada ha cambiado, que yo soy necesario para la empresa e incluso que más adelante si las cosas van bien podría regresar a la sociedad. Acto seguido tenemos una charla acerca de las cosas que se podrían hacer mejor, discutimos cuestiones que he podido estar haciendo mal, muchas de ellas sin darme cuenta, o que sencillamente se podían hacer de manera distinta. En varias ocasiones le recrimino que en casi tres años de sociedad jamás tuvimos una conversación como esa, yo no nací sabiendo y si algo esperaba de mi socio, con mucha más experiencia empresarial que yo, era que me apoyara. Me siento como la esposa que de la noche a la mañana recibe la noticia de su marido de que se va a divorciar, sin saber siquiera el porqué.

De todo esto no comento nada ni a mi familia ni a mis amigos, todavía es muy reciente y tengo la cabeza hecha un lío… Al día siguiente viene corriendo el abogado de la gestoría con un montón de papeles y literalmente me dice “Corre, fírmame todo esto que es lo de tu renuncia como administrador y el alta en régimen general”. Mi coeficiente intelectual en ese momento sigue siendo el de una ameba y firmo sin mirar nada, pese a todo, sigo confiando en la palabra de mi socio, que siempre se ha jactado de que un hombre se viste por los pies, etc.

Los días siguientes estoy confundido pero trato de dejar el tema “sentimental” aparte y centrarme en mi máxima prioridad, el taller. Soy más amable que nunca con los clientes, soy rápido en dar presupuestos, soy diligente a la hora de hacer pedidos y trato de facilitarle la vida al mecánico para que no tenga falta de material. Incluso él se da cuenta y me dice que está mucho más animado porque ve que estoy a tope y no me importa mancharme las manos.

Un mes más tarde, concretamente el día 5 de noviembre llego al taller y veo al abogado junto con mi ex-socio. Sin dejarme ni sentarme me dicen que devuelva las llaves del taller, recoja mis cosas y me marche. Se me cae el mundo encima, no entiendo nada y menos viendo la evolución favorable del taller en las últimas semanas. No voy a negar que yo hubiera podido estar haciendo cosas mal o no tan bien como podía, pero precisamente ahora que todo empieza a funcionar mejor? Se limitan a insinuarme que estoy robando a la empresa y cuando exijo ver qué cosas no les cuadran se niegan en redondo, siguen acusándome de haberme llevado algo, supongo que dinero, pero no sueltan prenda.

No quiero discutir y es imposible llevarme todas mis cosas del taller, por lo que dejo las llaves sobre la mesa, me monto en la moto y me marcho. Llego a casa y vomito al darme cuenta de lo estúpido que he sido, me han engañado, si, pero es que se lo he puesto en bandeja… Cómo demonios he podido ser tan subnormal?

No puedo pensar con claridad, estoy convencido de que me dieron de baja de los autónomos y me dieron de alta en régimen general… Por lo que envío un burofax a la empresa diciendo que he sido despedido verbalmente y pidiendo confirmación por escrito, no quisiera encima que alegaran absentismo…

Acudo a la tesorería de la seguridad social y me indican que no me han dado de baja de autónomos y mucho menos dado de alta en la seguridad social tal y como me prometieron… No tiene sentido, era autónomo porque era administrador de la empresa, no puedo facturar.

Me pongo en contacto con la gestoría y se limitan a decirme que me preparan la baja (La cual tenían que haberme tramitado un mes atrás). Pregunto también qué pasa con el mes que he estado trabajando sin contrato y por supuesto sin cobrar y se limitan a esquivar el tema. Saben de sobras que puedo probar que he estado trabajando durante ese mes, me han visto decenas de clientes, proveedores, etc. Eran plenamente conscientes de mi situación irregular.

Descubro entonces que los supuestos papeles que firmé para tramitar mi baja de autónomo y alta en régimen general son en realidad una carta de baja voluntaria y una liquidación que no he recibido. Lo jodido no es que me colaran esos papeles un mes atrás, ni siquiera que yo fuera tan rematadamente estúpido como para firmarlos sin leer, sino que se han estado aprovechando un mes de mi trabajo y usándome para desligarme tranquilamente de todos los temas que yo manejaba, tales como el banco, la página web, el correo, etc. Y yo he sido tan tonto que pese a que cualquiera se lo hubiera olido ni lo sospeché, repito que confiaba en mi socio…

Otra de las jugadas que mi ex-socio me hizo fue cancelar la tarjeta SIM de mi teléfono. Número de teléfono que tengo desde hace más de 15 años y que decidí mantener al servicio de la empresa puesto que yo traía mi cartera de clientes a la nueva sociedad. Con la excusa de “la empresa ha estado pagando el teléfono” me privó de él. Afortunadamente tiempo más tarde he podido recuperarlo puesto que era realmente sencillo demostrar que me pertenecía, basta con buscarlo en Google, hay entradas de hace más de 10 años…

La última guarrada de esta persona ha sido quedarse unos paquetes de compras mías particulares (Pagadas por mi) que venían del extranjero, cuando he intentado recuperarlos se ha limitado a decirme que “mi abogado dice que puedo hacerlo”. Claro, el mismo derecho que tendría yo a robarle el coche porque no me pagó el último mes trabajado…

Seguro que me he dejado muchas cosas en el tintero, la mayoría pensaréis “como pudo ser tan tonto”, no lo sé ni yo… Por desgracia el dicho de que se aprende a base de ostias es cierto, al menos en mi caso… Y esta ha sido una y muy fuerte… No es sólo perder un sueño realizado, sino la forma de perderlo, siendo engañado de esa manera… Todavía hoy no lo comprendo, si lo que él quería era no arriesgar más y me lo hubiera dicho yo hubiera tratado de comprarle su parte, a un precio justo, no por 1€… Incluso me planteé cuando vendí el coche coger ese dinero y ponerlo en la empresa, me eché para atrás en el último momento cuando pasó todo… Y lo hubiera perdido, porque yo, que por regla general confío en los demás me hubiera limitado a hacer una transferencia o ingresarlo al taller, sin papeles ni formalismos, ya lo hubiera recuperado cuando hubiera sido, no me importaba, era mi empresa… Pero acusarme de robar en mi propia empresa me parece de lo más despreciable, creo que ni los más tontos roban en su casa.

Que podría haber hecho cosas mejor, por supuestísimo, jamás he pensado lo contrario, pero al menos tengo mi conciencia tranquila. Si de algo me arrepiento es (Además de lo obvio, juntarme con quien no debía) de haber sido tan ingenuo y dar por hecho que como tú no vas pensando en cómo joder a la gente los demás no te van a joder a ti. Pero me la apunto, a fuego, mi madre me repetía que aprendemos a base de ostias y parece que si no te las das tú mismo no terminas de comprender…

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22/01/2015: Covilhã – Coimbra – Nazaré – Óbidos

Nos despertamos y al igual que el día anterior decidimos tirar sin desayunar, ya pararíamos más adelante.

Dimos un poco de vuelta por las empinadas calles de Covilhã, y es que vaya tela de ciudad…

Al poco de salir de la ciudad ya no había tráfico y la carretera era sencillamente espectacular. Curvas y más curvas, todas con radio constante, sin sustos, asfalto perfecto, gruesto y seco… Nos lo pasamos bomba y Álvaro iba rozando con el pie en el suelo jejejeje

Faltando pocos km para Coimbra pillamos suelo mojado, lloviznaba a ratos y además había tráfico y algunas obras en la carretera pero el hecho de ir paralelos al Río Mondego y las vistas compensaban.

Finalmente llegamos a Coimbra y aparcamos en el principio de la zona peatonal próxima a la Igreja da Santa Cruz y la plaza Oito de Maio. Desayunamos en el Café Santa Cruz, que forma parte de la propia iglesia, un poco caro pero había WiFi y además el lugar tenía su encanto con los arcos y techos.

Paseamos por el centro viendo el Arc de Almedina, la Igreja de São Tiago y fuimos hasta el río Mondego. Quisimos regresar hacia el centro atravesando el Jardim Botânico y no pudimos hacerlo ya que el acceso estaba cerrado. Volvimos entonces callejeando por las callejuelas de piedra llenas de escaleras y empinadísimas.

Al final hubo suerte y terminamos justo encima de la plaza Oito de Maio y no nos costó encontrar nuestras monturas tras la caminata.

Decidimos ir por carretera nacional pero no secundaria, llovía y no nos apetecía hacer centenares de curvas en esas circunstancias, así que salimos de Coimbra por la IC3-IC2 que apenas tenían curvas. Había bastante tráfico de camiones pero también bastantes tramos con línea discontinua, por lo que pronto pudimos dejarlos atrás. También ayudó el hecho de que fuera la hora de la comida.

Aunque un poco tarde para la hora de la comida portuguesa, llegamos a Nazaré con bastante hambre e inspeccionamos los sitios del paseo marítimo. Había unas olas considerables en la playa…

Decidimos descartar los restaurantes de primera línea de playa y meternos a callejear por la parte más alejada. Pronto vimos un lugar que nos llamó la atención. Estaba vacío y la dueña estaba comiendo en una mesa, no había más carta que la pizarra que estaba en la calle y entramos.

Álvaro pidió una especie de plato combinado y yo pedí porco a alentejana, una receta típica de magro de cerdo con almejas, todo ello acompañado de patatas fritas.

Como la mujer no nos dio opción a postre (Llamado sobremesa en portugues) ni lo mencionamos, y aunque pedimos cafés con leche nos tocó un solo a cada uno, cualquiera le decía nada a la señora…

Tras la comida seguimos paseando por la playa viendo las olas enormes, y del viento que hacía ni las gaviotas volaban.

Volvimos a las motos y enfilamos la subida hacia el faro que se veía desde la playa (Farol de Nazaré). El viento era fuerte y hasta arriba llegaba agua del mar pulverizada.

Tras las fotos de rigor emprendimos el camino hacia nuestro destino final ese día, Óbidos. Por suerte no estábamos muy lejos, unos 40km. Llegamos bastante rápido y fuimos primero a nuestro alojamiento a dejar los trastos y cambiarnos. Qué sorpresa nos llevamos… Esa noche nos quedábamos en una casa rural (Casa de Campo São Rafael) y la verdad es que aunque era la reserva más cara de las que teníamos, el lugar compensó totalmente. Un entorno tranquilo y rodeado de campos, próximo al pueblo (4km escasos) y la mar de bonito.

De camino a Óbidos paramos en el impresionante Santuário do Senhor Jesus da Pedra que data de 1747.

Y luego fuimos al casco histórico de Óbidos, donde aparcamos las motos para disfrutar a pie del entramado de calles empedradas que hay dentro de las murallas.

Tras mirar los distintos restaurantes del pueblo decidimos ir a probar suerte al vecino pueblo de Caldas da Rainha, porque todo lo que vimos era demasiado turístico (Caro). No logramos encontrar más que una pizzería y algún burguer cutre, así que aprovechando que Álvaro tenía que echar combustible, nos dirigimos al Intermarché, donde había gasolinera más barata.

Compramos queso y presunto ahumado (Jamón), pan, una litrona de Sagres y alguna otra cosa para cenar en el hotel, más barato saldría.

No estuvo nada mal la cena, nos liamos a ver series (En inglés porque muchas de ellas no las doblan) y a dormir.

 

 

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21/01/2015: Braga – Serra da Estrela – Covilhã

Salimos tarde de Braga porque el despertador no sonó. Precisamente el día que teníamos más trayecto. Decidimos desayunar de camino cuando nos entrara el hambre, así que nos pusimos en marcha, bastante lentos ya que la carretera estaba bastante concurrida y cruzaba muchos pueblos.

Cuando llevábamos una hora y pico de camino paramos a desayunar en una de las muchas pastelerías que hay, dos cafés con leche y un par de bollos grandes por 2.50€, qué más se puede pedir?

Nos lloviznaba a ratitos pero por fortuna cada vez había menos tráfico, llegando a ser inexistente a partir de Amarante.

Disfrutamos muchísimo con las vistas bajando a Peso da Régua, especialmente el trayecto paralelo al Río Duero (Douro), realmente espectacular.

Proseguimos por la N2 disfrutando de las sinuosas carreteras exentas de tráfico y parando únicamente en Lamego a hacer unas fotos y estirar las piernas.

Andamos un rato en paralelo a la autovía y ya empezábamos a notar la proximidad a la sierra, además del viento, la temperatura empezaba a descender.

Atravesando Castro Daire vimos un sitio para comer que nos gustó. Entramos a ver qué tal y resultó tener un menú de 6€ consistente en sopa de primero y segundo a elegir.

Lo de la sopa nos vino de perlas, resultó ser una crema de verduras riquísima y de segundo Álvaro pidió pollo a la brasa y yo unas berenjenas rellenas al parmesano. Delicioso!

Tomamos el café y salimos sin mucha prisa, acabábamos de ver en las noticias de la cadena estatal la Serra da Estrela con mucha nieve, coches atascados y quitanieves… Preguntamos a la camarera si para ir hacia Covilhã nosotros pasábamos por la zona que se veía en las imágenes de la TV y nos dijo literalmente “Si, un poco”.

Salimos del restaurante sin casi poder movernos debido a la comilona y llegamos a Viseu sin demasiado problema. En Mangualde descubrimos que Peugeot tiene una fábrica, porque literalmente el GPS pretendía que la atravesáramos. Tras rodearla enfilamos hacia la montaña.

Pronto empezamos a ver nieve en las cunetas, la temperatura bajaba y la carretera estaba llena de sal. Con más miedo que vergüenza seguimos subiendo y nos preocupamos cuando vimos un cartel indicando que había tramos cortados. Si no era por la derecha sería por la izquierda, pero llegaríamos a nuestro destino como fuera…

La niebla hizo su aparición y llegó un punto en que circulábamos en 2ª con la visera abierta, sin ver más allá de 3m, viendo las curvas cuando ya estábamos encima e incluso sin ver al otro más que por la luz.

El suelo ya estaba bastante sucio de nieve y circulábamos sobre las marcas de los coches, pero es complicado ya que a veces se cruzan y toca pisar la nieve de la calzada… Realmente íbamos acojonados y congelados… Por fortuna poco a poco la niebla empezaba a despejar y la carretera a descender, tras unos interminables kilómetros cada vez la nieve era más “pasta” y menos hielo hasta que sólo la vimos en los márgenes de la carretera. Desde ésta pudimos disfrutar de las vistas de Manteigas, nos habíamos desviado del track previsto pero sospechábamos que donde el track marcaba era precisamente el tramo cortado por la nieve, porque no habíamos visto ningún desvío transitable.

Finalmente llegamos a Colvilhã y nos costó un par de vueltas encontrar el hotel. Y es que Colvihã es una ciudad sin ninguna calle plana, de una calle a la de encima hay desniveles de 6 y 7 pisos! Mi WP era correcto, estábamos sin saberlo en frente de la 6ª planta del hotel, pero la entrada estaba en la calle de debajo. Tras dar la vuelta Álvaro vió de refilón el cartel. Aparcamos las motos delante de la recepción bastante resguardadas y subimos a la habitación.

El Covilhã Parque Hotel es un hotel viejuno pero limpio y nos había salido barato, así que era suficiente para nosotros.

Tras cambiarnos, escribir a la familia y cotillear las redes sociales, salimos a dar una vuelta y a buscar un lugar donde cenar.

Descartamos Telepizzas y similares y entramos en el Restaurante Merendola 2, del cual había leído en TripAdvisor.

El menú consistía en los entrantes típicos de aceitunas (Riquísimas) y pan con mantequilla salsada y de nuevo en sopa de primero y el segundo a elegir. La crema era de berros y estaba espectacular, igual que el vino blanco de la casa, que le gustó hasta a Álvaro, que normalmente no bebe.

De segundo Álvaro pidió pescado a la brasa y yo pedí pescado adobado y rebozado, que resultó estar delicioso.

De postre nos contaron varias cosas pero sólo entendimos algo que llevaba leche condensada, una mousse deliciosa con sabor a galleta.

La cuenta fue lo mejor de todo, 16€.

 

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20/01/2015: Bragança – Chaves – Braga

Nos despertamos con los alrededores nevados. Desde la ventana del hotel la carretera parecía limpia, pero no teníamos claro lo que nos aguardaba.

Tras bajar a desayunar al bar donde cenamos la noche anterior nos pusimos en marcha. En cuanto nos alejamos de Bragança disminuía el escaso tráfico y la temperatura.

La carretera estaba mojada pero sin hielo, aunque nunca te puedes fiar… Además en Portugal parece que usan sal mezclada con arena, con lo cual, no íbamos demasiado tranquilos. Veníamos comentando lo raro de la forma de repartir de sal hasta que de pronto nos encontramos un camión que circulaba muy despacio, con tres operarios en la parte trasera echando sal/arena a paladas!

La zona estaba espectacular, con todos los árboles blancos, ni siquiera pudimos parar a hacer alguna foto ya que sólo el tramo central de la calzada estaba limpio de nieve, ni los arcenes ni mucho menos los apartaderos.

Aproximadamente a unos 60-70km de Bragança ya dejamos atrás la nieve y proseguimos chispeando a ratos. Durante un buen rato circulamos tras una furgoneta autóctona que conocía muy bien la carretera, nos vino de lujo para ir más tranquilos y sin sustos.

Llegamos a Chaves en un rato que había parado de lloviznar, aparcamos en el centro y primeramente fuimos a tomar un café y uno de los deliciosos bollos que se venden por todas partes en el país luso.

Tras recuperar el calor corporal cruzamos el puente romano de Aquae Flaviae, construido por el emperador Trajano a finales del s. I.

Dimos la vuelta y nos encaminamos a la parte alta de la ciudad, donde pretendíamos visitar el fuerte. No pudimos ya que ahora es un hotel de 4 estrellas (Forte de São Francisco Hotel). Volvimos pues callejeando a las motos y terminamos de ver lo poco que queda del castillo y torre del homenaje en el trayecto de salida de la ciudad.

Continuamos la ruta por la N103 disfrutando de las curvas, el asfalto estaba casi completamente seco y a excepción de algún sustillo (Coches que inexplicablemente toman las curvas por el carril contrario cuando les estás adelantando) proseguimos a buen ritmo hasta Braga, sabiendo que llegaríamos un poco pasada la hora de comer.

Entramos en la ciudad y en efecto, tal y como había visto al reservar, nuestro hotel estaba en todo el centro, justamente frente a la estación.

Bajamos las motos al aparcamiento del hotel y subimos a nuestra habitación. El hotel estaba limpio aunque en general, era viejo. El ascensor era un tanto desesperante, pero qué más queríamos? Camas limpias, céntrico y barato…

Comimos en la habitación restos del día anterior, pan, queso, embutido… Perreamos un rato, en el que a Álvaro le dio tiempo de echarse una mini-siesta con ronquidos y todo y luego salimos a pasear por el centro de Braga.

En recepción nos habían dado un plano que nos vino muy bien.

Tras pasar el arco que da acceso a la parte más antigua de la ciudad, entramos ver la Igreja da Misericórdia, que está llena de trozos de arcos y piedras más antiguas.

Continuamos caminando, vimos la torre del homenaje, el Castelo de Braga, la Cámara Municipal y el Jardim de Santa Bárbara.

De regreso, pasamos junto a la catedral (Sé de Braga) y aprovechamos para localizar un restaurante del que habíamos leído buenas críticas en TripAdvisor.

Volvimos al hotel para descansar un rato y cuando fueron horas regresamos al restaurante (Taberna do Migaitas), situado en la Rúa D. Gonçalo Pereira, 39.

No había más que un par de mesas ocupadas, pero se trataba de un martes de enero, no es el día más concurrido en los restaurantes.

Pedimos medias raciones ya que habíamos leído que eran muy generosas, Álvaro pidió bacalao (Bacalhau) y yo pedí cerdo al horno (Porco asado).

Qué decir de la cena… Espectacular! El bacalao tenía naranja (En Portugal hay más naranjos que habitantes y al menos en enero están a reventar de naranjas) por encima y un pan de maíz muy rico. Mi plato era sencillamente delicioso… El cerdo estaba blandito y tierno y las patatas deliciosas al haber absorvido el sabor de la carne y del horno.

De postre pedimos un “pudim”, postre típico de Braga consistente en una especie de tocino de cielo recubierto de caramelo líquido, empalagoso y delicioso a partes iguales.

Tras tan copiosa cena tomamos un par de infusiones, para bajar la comida… La cuenta ascendió a 40€, que teniendo en cuenta que nos pusimos como “porcos” no estuvo nada mal.

 

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33ª Concentración motorista invernal Pingüinos

Del 9 al 12 de enero se celebraba la 33ª edición de la concentración motera invernal de Pingüinos en Puente Duero (Valladolid).

Álvaro y yo salimos el viernes por la mañana de Madrid y fuimos tranquilamente para llegar un poco antes de la hora de la comida.

Una vez recogidas las acreditaciones, nos reunimos con mis amigos y clientes Noelia y Ricardo y un grupo de sus amigos, algunos ya veteranos en Pingüinos. Enseguida hicimos buenas migas y no faltaron las risas.

El viernes no hicimos mucha cosa por la tarde salvo reirnos y comer alrededor de la hoguera. Por la noche además de dar un paseo entre los chiriguitos y puestos del mercadillo vimos a Seguridad Social, que tocaban sobre el escenario central.

El sábado por la mañana nos despertamos a 0ºC y tras recoger el desayuno en la carpa donde lo repartían, recogimos los bártulos y nos dispusimos a salir del recinto para unirnos al desfile de banderas.

Estando en la cola de salida se me enciende la luz de avería y paro inmediatamente asustado. Tras revisar el nivel de aceite, ato cabos y recuerdo haber leido en el foro una avería bastante común en las F800GS que hacen campo, el electroventilador se estropea y cuando se debería disparar aparece el fallo.

Mi gozo en un pozo, aparco la moto en la salida del recinto y me monto con Álvaro en su R1100GS. Tras una larga espera salimos en procesión, parando cada pocos metros, un “para y arranca” bastante molesto. Al rato nuestros amigos paran en el arcén y Ricardo nos dice que la Suzuki GSX-R de Gabi tiene algún problema y se ha parado. Tras mirar y hablar con él llegamos a la conclusión de que su alternador no carga. Unos cuantos decidimos quedarnos con él y otros continuar hasta Valladolid.

Una vez terminado el desfile, llega la grúa, arranca la moto con el booster y comprobamos que, en efecto, no está cargando. Arrancada consigue llegar hasta el recinto de la concentración y se para justo en la puerta.

Álvaro y yo llegamos los primeros al campamento y empezamos a intentar revivir el fuego, con bastante éxito tras un buen rato, cosa que agradeceríamos por la noche.

Una vez llegaron los demás nos pusimos a comer y luego alguno decidió hacerse una siesta. El resto nos quedamos dándole a la sin hueso alrededor del fuego.

Poco a poco fue llegando más gente, amigos de otros amigos, etc. y nos juntamos unos cuantos.

Ya anocheciendo, nos fuimos a dar una vuelta por los puestos y luego a recoger la cena pingüinera, que estaba muy rica.

Tras la cena, algunos fueron a ver el concierto que había y otros nos quedamos cerquita del fuego charlando y riendo. Nos dieron las tantas! Yo además me quedé despierto con un ardor impresionante y hasta las 7 no me acosté… Dormí bien poco, pero ya se sabe, sarna con gusto no pica.

El domingo por la mañana recogimos las tiendas, maletas y demás bártulos para salir no muy tarde, Álvaro tenía una comida familiar y yo estaba molido por no haber dormido apenas, así que nos fuimos hacia Madrid, llegando a casa sobre las 13h.

Mi primer Pingüinos y seguro que no será el último. Además de encantarme el ambiente he conocido a muy buena gente que han hecho que la experiencia fuera todavía mejor. Gracias!

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Fin de semana trail: Zamora, Salamanca y Ávila (Día 2)

El sábado nos despertamos sobre las 9:30 y a eso de las 10:00 estábamos desayunando en la cafetería del hotel.

Tras hacer el parte con el hombre que tiró mi moto aparcando, cargamos las bolsas, quitamos el hielo que las cubría y las dejamos calentar un poco.

Salimos de Zamora a -4.5ºC y de nuevo con una niebla meona que nos mojaba. Paseamos entre campos de cultivo llenos de niebla y plantas heladas.

Poco a poco fue saliendo el sol y subiendo la temperatura a unos más agradables 3ºC. Era curioso ver cómo en las zonas donde los árboles daban sombra el suelo seguía congelado mientras que el resto ya se había derretido.

En una zona con bastantes surcos de tractor y barro, intento salirme del surco y sólo saco la rueda delantera mientras que la trasera se queda dentro, caída suave y aprovechamos para cambiarnos los guantes por otros más cómodos ya que la temperatura estaba subiendo.

Proseguimos por pistas muy rápidas y sin más compañía que algún que otro conejo o perdiz hasta Salamanca, donde tomamos un par de botellines y unas riquísimas patatas revolconas y un plato combinado.

Tras comer comentamos que debíamos volver a Salamanca de “turistas” y tras un pequeño rodeo por haberme incorporado a la autovía en vez de andar en paralelo a ella, continuamos por pistas, cada vez más rectilíneas y rápidas.

El sol se puso temprano y proseguimos de noche, divisando un par de zorros.

Finalmente llegamos a Ávila, donde decidimos volvernos por carretera a casa y dejar el tramo Ávila – San Rafael para otro día (Nos queda muy cerca a casa).

Se puede ver y descargar la ruta en Wikiloc

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Fin de semana trail: Zamora, Salamanca y Ávila (Día 1)

Aprovechando el día festivo de La Constitución, mi amigo Álvaro y yo decidimos salir un par de días con las motos, yo con mi F800GS y él con su R1100GS.

La idea era salir desde San Lorenzo de El Escorial, subir hasta el Alto del León en Guadarrama por la pista forestal de Abantos y de ahí enlazar con un track de Wikiloc, que nos llevaría hasta Zamora por pistas.

Llegar hasta Peguerinos no nos costó demasiado, pero de Peguerinos en adelante empezamos a tener que ir con mucho cuidado por la nieve y sobretodo el hielo. En una subida donde sabemos por otros años que suele acumularse mucha nieve nos paramos a la mitad porque no lo veíamos claro, y aprovechamos al ver bajar un ciclista, que nos recomendó darnos la vuelta ya que pasada la nieve había mucho hielo y había visto un coche con serios apuros.

Así pues, decidimos que era mejor una retirada a tiempo, y de Peguerinos bajamos a Santa María de la Alameda para volver a El Escorial por el puerto de la Cruz Verde.

Habíamos perdido 2h y hecho 100km de más, aunque como tampoco teníamos prisa sólo nos reímos del hecho. Subimos al Alto del León desde Guadarrama y tras unos km de asfalto por la N-VI empezamos con las pistas, con una densísima niebla meona y temperaturas de alrededor de -2ºC.

Al cabo de un rato por fortuna la niebla se dispersó (O nos alejamos de ella) y empezamos a ver el sol y la temperatura ascendió lo justo para sentirnos más cómodos. Circulando por una pista tuve un mal presentimiento por no ver bien el camino y me asusté, frené tan de golpe que además de calar la moto en 3ª derrapé varios metros. Cuando logré reponerme del susto vi a Álvaro en el suelo detrás de mi. Sus Metzeler sobre la hierba mojada no fueron capaces de parar la moto y terminó en el suelo sin consecuencias. Tras levantar la moto vimos por qué me había asustado, y es que el camino terminaba en un terraplen de unos 4m que desembocaba en otro camino perpendicular. Pudimos bajar con mucho cuidado pero subir hubiera resultado imposible debido a la pendiente.

En este punto estuvimos un rato parados intentando enderezar la maneta de embrague de Álvaro, que estaba muy alejada del manillar y le ocasionaba dolores en la mano. Se nos había hecho la hora de comer así que decidimos interrumpir un rato el track para acercarnos a Maello, a escasos 2-3km donde comimos un par de bocadillos y descansamos un poco.

Tras la comida, regresamos al track y continuamos sin demasiados problemas hasta un punto en que el track atravesaba la autovía. No vimos ningún paso subterráneo y tan sólo vimos una pasarela peatonal que cruzaba por encima. Como no tenía escalones, estaba asfaltada y era ancha, cruzamos por arriba. Álvaro resbaló en una curva en la bajada ya que estaba el metal pulido y patinaba como si fuera hielo. Tras cruzar, nos incorporamos a la autovía por unos km para salir al poco de nuevo a pistas.

La tarde transcurrió tranquila y nos cayó la noche (Bastante temprano, cosas de estas fechas) y continuamos hasta Zamora ya sin luz natural.

Teníamos una reserva en el Hotel Rey Don Sancho de Zamora, que localicé por Trivago y resultó ser el más barato, 43€ los dos en una habitación con dos camas. Realmente nos hubiéramos contentado con cualquier cosa, pero resultó ser un hotel moderno, amplio, muy limpio y con wifi gratis.

La nota negativa fue recibir una llamada de recepción cuando estábamos tranquilos tras ducharnos diciendo que un hombre maniobrando había tirado al suelo una de nuestras motos. Yo aún me estaba vistiendo y Álvaro bajó a todo correr para encontrarse mi moto en el suelo. Realmente hay quien es patoso conduciendo, porque precisamente era mi moto la más cercana a la acera y a la entrada peatonal del hotel, era más difícil darle a mi moto que a la de Álvaro, que estaba del lado de los coches mucho más expuesta, pero siempre hay quien se las apaña para conseguir lo más difícil… Las consecuencias fueron el manillar y alzas desplazados, defensa doblada tocando el carenado, matrícula doblada y lo que más me fastidió, el soporte de mi nueva cámara partido.

En fin, por lo menos me tranquilizó ver que exceptuando el tema de la cámara, que tenía intención de estrenar al siguiente día, no pasó nada que nos dejara sin la sesión de campo del día siguiente.

Tras coger las chaquetas bajamos al centro de Zamora a pie, el hotel se encuentra a unos 2km del centro, pero el camino se hace rápido y es prácticamente en linea recta. Había leído que la zona de marcha era por la calle Herreros y fue todo un acierto. Entramos en un garito la mar de chulo llamado Mesón Bayadoliz  que nos llamó la atención desde la calle porque tenían la plancha frente a la ventana y vimos como asaban carne con una pinta estupenda. Sólo puedo decir que acertamos de pleno, estaba a tope pero encontramos un lugar en la barra, donde pudimos reírnos con el proceso de toma de pedidos (Sin anotar nada, todo de memoria) y entrega, que se realizaba llamando al cliente a grito pelado y en un tono un tanto lastimero (Robertoooooo! Jejeje). Comimos unos bocadillos, unos cuadrados (Así llaman a los sandwiches), pinchos de pollo y cerdo, oreja y cañas varias, estando todo riquísimo y amenizado con rock estatal (Marea, Extremoduro, etc.). Lo mejor fue cuando pedimos la cuenta y pagamos 15€ por una cena que casi no pudimos ni terminarnos.

De ahí nos metimos en un garito de rock/heavy muy majo, lástima de la poca afluencia de público (Sería temprano) porque la música de Deep Purple, Guns’n Roses, etc.) estaba de lo más chula.

Se puede ver la ruta y descargarla en Wikiloc

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Fin de semana trail por la Sierra de Gredos: Sábado

El sábado nos levantamos y tras desayunar en el hostal donde nos alojábamos (Hostal El Fogón de Gredos) salimos a hacer una ruta siguiendo algunas recomendaciones que Diego, nuestro guía del día anterior, nos dió.

La ruta combinó campo, asfalto y caminos rurales, con tierra y asfalto es mal estado. Estuvo muy interesante y pudimos disfrutar de paisajes muy bonitos.

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Fin de semana trail por la Sierra de Gredos: Viernes

Para el puente (O mejor dicho fin de semana de 3 días) del 1 de Noviembre, los compañeros del Foro F800GS organizaron un fin de semana trail por la Sierra de Gredos.

Yo me incorporé a los demás el día 1, puesto que el 31 salí tarde de trabajar y tardaba 2h en llegar desde casa. El lugar de encuentro fue el pueblo de Guisando, muy cercano a Arenas de San Pedro.

Íbamos 3 BMW F800GS (Óscar, Pepe y yo), una Honda Africa Twin (Carlos) y una Gas Gas 300 (Diego, nuestro guía).

Diego nos llevó por caminos, arrastraderos y cortafuegos y varios pueblos de los alrededores. Tuvimos mucha suerte de que no hubiera llovido porque con el suelo mojado hubiéramos tenido serios problemas, y es que al fin y al cabo, llevamos motos trail de más de 200kg.

El viernes hicimos 100km desde que salimos hasta que volvimos a Guisando para comer, pero menudos 100km… Subidas y bajadas, pistas rápidas, caminos estrechos, piedras, tierra…

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