20/08/2014: Rumanía

Nos despertamos con el gallo del vecino, que no paraba de cantar. Desayunamos en cantidad y de nuevo ensaladilla, pan, mantequilla casera, café… Riquísimo.

Salimos en dirección Suceava. Teníamos que desviarnos un poco para ir a visitar el cementerio feliz de Săpânța. En algún momento me pasé el desvío y no me di cuenta, por lo que sin saberlo, continuamos con la ruta prevista. Cuando me di cuenta ya estábamos a 40km, por lo que debíamos hacer 80km de rodeo para ir al cementerio. Decidimos no dar la vuelta puesto que teníamos bastantes km por delante, además de que las carreteras que estábamos haciendo estaban resultando muy divertidas, con asfalto en buen estado y curvas a raudales.

Paramos en la localidad de Vatra Moldovitei a la hora de comer. Encontramos un supermercado y compramos bebida y comida. Fuimos al parking del monasterio que hay en la localidad (Mănăstirea Moldovița). Al aparcar Noelia se pega mucho a mi y cuando me estoy bajando me echo para atrás y choco con su moto, que se va al suelo sin consecuencias. Días más tarde se vengaría…

Como unos profesionales del picnic, extendimos la manta en el césped y sacamos nuestro arsenal de tabla de cortar, vasos, navaja, embutidos, pan, patatas… Comimos la mar de bien y luego hicimos el perro un rato en el césped, en compañía de dos o tres de los muchos perros abandonados que pueblan Rumanía.

Visitamos el monasterio, que data de 1532. La construcción es relativamente sencilla pero es espectacular la pintura que cubre cada centímetro de pared y techo, toda la fachada, paredes y techos están repletos de pinturas de santos, imágenes bíblicas, etc.

El monasterio se encuentra rodeado de murallas y torreones, viendo el exterior uno esperaría encontrar un castillo en lugar de un monasterio.

Continuamos nuestro camino, cada vez las carreteras se hacían más “normales” y más aburridas, con más tráfico y muchas menos curvas.

Llegamos por la tarde a la ciudad de Suceava, con grandes zonas comerciales, industriales, etc.

Nuestro camping estaba justo en frente del monasterio de Dragomirna. El corto trayecto de Suceava al camping fue muy bonito, con casitas bajas, granjas y muchos animales frente a las casas. Vimos gallinas, patos y ocas campando a sus anchas y caballos y vacas atados en la cuneta frente a la casa de sus propietarios.

El camping era bastante sencillito pero suficiente, compramos en el mismo camping unos espaguettis, salsa, cerveza y alguna otra cosa y montamos las tiendas en medio de una explanada rodeada de árboles. Éramos prácticamente los únicos habitantes del camping esa noche.

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