De Ucrania a Rumanía

El día anterior durante la cena la dueña del lugar nos ofreció desayunar ahí. Era una mezcla de simpatía con ganas de aumentar un poco sus ingresos. Pero como sabíamos ya lo que se enrollaba y la de vueltas que daba a las cosas consideramos que decidir qué desayunar iba a ser una odisea que podía hacernos retrasar más de lo deseable. Realmente no teníamos ninguna prisa, pero yo prefiero entretenerme cuando estoy cansado, no nada más iniciar el día jeje

Temprano cargamos las motos y cuando estábamos en proceso de terminar de equiparnos apareció la mujer con su bata de estar por casa y nos preguntó «Kava?» (Café?). Le pusimos la excusa de que no teníamos hambre y nos despedimos, según Álvaro a la mujer se le escapaba una lagrimilla al irnos, snif.

Paramos a escasos 300m de la casa en una gasolinera donde desayunamos bien y barato, como siempre en Ucrania. Mientras tomábamos el café hacíamos broma de si la mujer nos vería ahí parados desayunando desde su casa…

Una vez puestos en ruta pronto pudimos observar que estábamos en una de esas carreteras ucranianas que tanto nos gustan (Nótese la ironía) con cráteres cada 2×3 y donde cuando estás adelantando a alguien o le vas siguiendo te cambian de dirección o te frenan en seco delante porque hay algún agujero. En este tramo me comí dos agujeros enormes pese a ir concentradísimo en el firme, pero es que por desgracia hay veces que es imposible. En ambos me rozó el caballete en el suelo, cosa que jamás me había sucedido antes.

A medio camino tenía las coordenadas de un lugar peculiar que podíamos visitar y como más o menos nos daba igual ir por una ruta u otra decidimos probar suerte, pese a que en mis pesquisas previas con el StreetView y el Maps no había logrado ver el lugar. Llegados al punto efectivamente, no logramos encontrar lo que buscábamos (Una cueva), sólo una vieja iglesia medio en ruinas.

Iglesia de Strilkivtsi

Proseguimos el camino y atravesando una ciudad cercana el GPS nos hizo una de esas jugadas que suelen prepararte de vez en cuando… Tras girar donde me indicó me vi de lleno en una plaza peatonal más baja y cuando quise frenar ya había bajado los cuatro escalones de la escalinata que daba acceso a la plaza. Paré abajo y riéndome mire para atrás donde Álvaro se partía. Juraría que era la plaza del ayuntamiento ya que además de algún edificio grande estaban montando sillas por un tubo y un escenario para algún evento. Tras valorar la opción de volver a subir las escaleras y buscar una alternativa, vimos que en realidad la calle que debíamos tomar estaba al otro lado de la plaza, así que decidimos hacernos los suecos (O los españoles en Ucrania en este caso) y cruzar la plaza por la mitad montados en las motos. La cara de alguno de los paisanos era digna de ver… Alguno debía ser la primera vez que veía unas moto así y encima por mitad de la plaza.

Tras aproximadamente una hora, hora y media circulando por campos de cultivo sin ningún atractivo desembocamos en una carretera con muchísimo mejor asfalto y ancha, donde paramos en una gasolinera a repostar y tomar un tentempié (Qué prácticas son las latas de mejillones en escabeche para estos casos!).

A medida que circulábamos hacia el sur el paisaje pasaba a ser de yermo a mucho más verde, húmedo y montañoso. Nos acercábamos a la reserva de la biosfera del macizo de Chornohirskyi, los Cárpatos.

Pronto el paisaje se tornó en una especie de ciudad invernal con muchísima actividad de kayaks, deportes de invierno, rutas en quad, ATV y 4×4 y árboles, muchísimos árboles y camiones de madera por todas partes.

Íbamos embelesados con el paisaje cuando llegamos a Rajov ( Рахів) en la región llamada Transcarpatia e inicio de la «Karpat·sʹkyy Biosfernyy Zapovidnyk» Kuziy-Trybushansʹkyy Masyv.

Tras hacer acopio de embutido, queso, conservas y bebida en un supermercado aprovechamos el solecito que daba en el aparcamiento para organizar un picnic. El café lo tomamos en la cafetería del supermercado, y adjunta está la prueba de que en cualquier sitio en Ucrania hay un café buenísimo.

Café made in Ucrania

Tras la comida reanudamos el camino por unas carreteras sinuosas y cuesta arriba donde disfrutamos un poquito, hacía fresquito pero el suelo estaba seco y el paisaje era espectacular, de plena montaña. En invierno debe ser alucinante el paisaje nevado.

Estábamos ya muy cerca de la frontera con Rumanía, y nos dimos cuenta porque la carretera va en paralelo a la frontera (Que como suele ser habitual, es un río) durante unos 25km y había unas alambradas con concertinas tremendas en el margen del río y un militar armado cada pocos metros. El pueblo fronterizo es Solotvyno (Солотвино).

Los trámites de salida de Ucrania fueron muy ágiles y muchísimo más los de entrada en Rumanía, donde unos policías majísimos a los que les encantaban las motos nos dieron una efusiva bienvenida e incluso nos pidieron darle gas jeje

Habíamos llegado a nuestro destino ese día, Sighetu Marmației. Como ya estábamos en la UE volvimos a activar el roaming y en menos de 5 minutos habíamos reservado un ático de 85m2 a menos de 200m de donde nos encontrábamos (El centro neurálgico) y justo encima de unos bares y restaurantes con muy buena pinta.

El centro de Sighetu Marmației

Tras cambiarnos y descargar los trastos nos acercamos a la vecina localidad de Săpânța donde está el apodado cementerio feliz o merry cemetery (Cimitirul vesel en rumano). Esto era una espinita clavada para mí desde el 2014, donde por un despiste me pasé el desvío de largo y me di cuenta a los 60km, cosa que nos obligaba a hacer 120km adicionales. Este cementerio es famoso por sus originales lápidas de madera (Muy habituales en Rumanía) pero que de manera muy gráfica y complementadas por textos relatan la vida, profesión o aficiones de los que ahí reposan o en los casos más curiosos, el motivo de su muerte.

El cementerio feliz

En algunos casos lamentamos no saber rumano para saber más de alguno de los fallecidos…

Este señor debió de robar ovejas a la persona equivocada…
La causa de la muerte está bastante clara en el caso de esta mujer

En el mismo Săpânța pudimos apreciar la primera de las muchísimas y peculiares iglesias de madera rumanas, desperdigadas por todo el país y aunque la fe mayoritaria sea la cristiana ortodoxa, existen también confesiones cristiano-católicas, protestantes, congregaciones pentecostales o la Iglesia rumana católica-griega. Esta diversidad hace que haya pueblos minúsculos con dos y tres iglesias.

Tras haber tachado de la lista Săpânța regresamos a Sighetu Marmației y dejamos descansar las motos hasta el día siguiente. Salimos a pasear, ver tiendas y buscar un lugar donde cenar. Finalmente nos decidimos por el restaurante que estaba justo debajo de nuestro apartamento y nos dimos un «pequeño» homenaje en forma de costilla Tomahawk.

Nuestra cena, nada cara por cierto
Lugar de interésMerry cemetery de Săpânța47.971608, 23.695001
AlojamientoApartament ultracentral langa MemorialStr. Corneliu Coposu, Nr 9 Nr 1, 435500 Sighetu Marmaţiei, Rumanía

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