Ucrania: Camino al sur

Salimos temprano de Kyiv y paramos a desayunar pasados los primeros 25-30km. Si algo hay en Ucrania son gasolineras con unas cafeterías espectaculares donde desayunar decentemente, barato y con WiFi.

El camino es el mismo que hicimos desde Lviv hasta Zhitomir pero en dirección contraria, nada interesante, rectas interminables. De Zhitomir ya nos desviamos y tomamos dirección SW.

En un momento dado vimos una señal donde ponía algo (Nuestro ucraniano no es el mejor) de que la carretera estaba cortada, pero como no vimos vallas ni nada continuamos durante cerca de 10km sin incidencias. Hasta que llegamos a un puente de unos 30m que cruzaba un río profundo y muy ancho. Lo que estaba cortado era precisamente el puente…

Cuando miramos alternativas en el navegador, la única era retroceder un montón de km (30-35km aproximadamente) y dar una vuelta considerable. Estábamos tan cerca, viendo la otra orilla… De pronto apareció un señor cruzando el puente en bicicleta por un ladito (En centro era impracticable, lleno de ferralla y maquinaria), por lo que parecía la acera lateral peatonal. Al ver al señor de la bici pensamos «¿Y si cabemos?», así que nos acercamos a investigar. Resultó que entre la barandilla del puente y la calzada de éste había un estrecho paso para peatones, de poco más de 1m de ancho delimitado con unas vigas metálicas verticales que asomaban con muy mala leche… Pero las motos cabían, con un par de dedos por lado de margen, pero cabían. Y siempre quedaba la posibilidad de quitar las maletas laterales, cruzarlas a pie y ponerlas de nuevo. Y así cruzamos el puente ante la divertida mirada de los albañiles que tenían pinta de no haber visto dos motos tan grandes en su vida mientras me decía «No te desvíes ni un centímetro que la lías».

Continuamos la ruta sin más incidencias y llegamos a nuestro destino aproximadamente a la hora de comer: La ciudad de Kamenets-Podolski (Кам’янець-Подільський), de unos 100000 habitantes y con una imponente fortaleza de piedra asentada sobre un macizo de roca, parece salido de una película.

La fortaleza de Kamenets-Podolski

Como el centro era entero adoquinado e iba a resultar más cómodo caminar que andar con la moto, decidimos ir a nuestro alojamiento a las afueras, cambiarnos, dejar las motos y volver en taxi o autobús para caminar tranquilamente.

Al llegar al lugar, que encontramos sin mayores problemas, no parecía haber nadie, aunque estaba abierto y había WiFi, así que pudimos ponernos en contacto con ellos, resultó que la dueña vivía en la casa colindante, que además era un restaurante. Éramos los únicos inquilinos del lugar, que estaba tan limpio que se podría comer en los brillantes suelos…

La dueña del lugar nos ofreció ayuda para pedirnos un taxi (Negociando previamente el precio de 70 grivnas / 2.50€) y acordamos la cena también. Fue un poco surrealista a la par que divertido decidir qué cenar, porque la mujer usaba el traductor de voz de Google, hablándole en ucraniano (Yéndose por las ramas, todo hay que decirlo) y las traducciones eran un tanto… Peculiares. Además nos dio a elegir un montón de platos y luego no tenía la mitad de los ingredientes, así que de nuevo traductor en mano para decirnos que no tenía calabacín pero sí berenjena, por ejemplo. Al final prácticamente terminamos eligiendo lo que ella quiso, cosa que hubiéramos aceptado desde el principio sin necesidad de estar 20 minutos con el traductor, todo sea dicho.

Regresamos pues al centro y visitamos la fortaleza, que al parecer iba a ser el escenario de un festival musical esa misma noche ya que estaba lleno de puestos de comida y bebida y estaban probando el audio en un escenario.

Tomamos un café en el interior de la fortaleza (¿He dicho ya lo bueno que es el café en Ucrania?) y subimos a las torres y galerías desde donde pudimos disfrutar de unas bonitas vistas de la ciudad.

Tras salir de la fortaleza paseamos por las calles adoquinadas, los puestos de artesanía (Cerámica, madera…) y tomamos un «kbac» (Pronunciado cavás), una bebida típica que se hace con centeno, malta y manzanas y que tiene muy poquita graduación (2%).

Para regresar a nuestro lugar de pernocta teníamos la tarjeta del taxista de la ida, pero cuando tratamos de ponernos en contacto con él no hubo manera… Ucrania está fuera de la UE así que las llamadas resultan bastante caras para nosotros, no así para ellos, que prácticamente les salen gratis. En un momento dado Arantxa vio a una pareja de guías turísticos ucranianos y deduciendo que hablarían inglés les pidió ayuda. Al rato llegó nuestro taxi y le dimos la dirección, pero nuestra intérprete parecía discutir con el conductor y nosotros ya estábamos dentro del coche. Finalmente nos dijo «Ya está todo resuelto, pero si os pide más de 70 grivnas bajaos del coche». Parecía fácil, pero si al conductor le daba por llevarnos a un páramo en mitad de la nada y pedirnos más dinero no iba a ser tan divertido…

Al final llegamos al sitio sin contratiempos ni sobrecostes y cenamos. Hay que reconocer que la mujer era muy simpática, limpia a más no poder, pero la cocina no era su fuerte, aunque pasable, la cena no resultó espectacular, claro que por lo que pagamos al cambio tampoco podíamos quejarnos!

Lugar de interésFortaleza de Kamenets-Poldoski (Stare Misto)48.673945, 26.561964
AlojamientoГотель-ресторан «Пані Анна»Vulytsya Heroyiv Maydanu, Smotrych, Khmelnytskyi Oblast, Ucrania, 32303

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