Archive for 2015 Portugal

22/01/2015: CovilhAL – Coimbra – Nazaré – A“bidos

Nos despertamos y al igual que el día anterior decidimos tirar sin desayunar, ya pararíamos más adelante.

Dimos un poco de vuelta por las empinadas calles de CovilhAL, y es que vaya tela de ciudad…

Al poco de salir de la ciudad ya no había tráfico y la carretera era sencillamente espectacular. Curvas y más curvas, todas con radio constante, sin sustos, asfalto perfecto, gruesto y seco… Nos lo pasamos bomba y Álvaro iba rozando con el pie en el suelo jejejeje

Faltando pocos km para Coimbra pillamos suelo mojado, lloviznaba a ratos y además había tráfico y algunas obras en la carretera pero el hecho de ir paralelos al Río Mondego y las vistas compensaban.

Finalmente llegamos a Coimbra y aparcamos en el principio de la zona peatonal próxima a la Igreja da Santa Cruz y la plaza Oito de Maio. Desayunamos en el Café Santa Cruz, que forma parte de la propia iglesia, un poco caro pero había WiFi y además el lugar tenía su encanto con los arcos y techos.

Paseamos por el centro viendo el Arc de Almedina, la Igreja de SALo Tiago y fuimos hasta el río Mondego. Quisimos regresar hacia el centro atravesando el Jardim BotAcnico y no pudimos hacerlo ya que el acceso estaba cerrado. Volvimos entonces callejeando por las callejuelas de piedra llenas de escaleras y empinadísimas.

Al final hubo suerte y terminamos justo encima de la plaza Oito de Maio y no nos costó encontrar nuestras monturas tras la caminata.

Decidimos ir por carretera nacional pero no secundaria, llovía y no nos apetecía hacer centenares de curvas en esas circunstancias, así que salimos de Coimbra por la IC3-IC2 que apenas tenían curvas. Había bastante tráfico de camiones pero también bastantes tramos con línea discontinua, por lo que pronto pudimos dejarlos atrás. También ayudó el hecho de que fuera la hora de la comida.

Aunque un poco tarde para la hora de la comida portuguesa, llegamos a Nazaré con bastante hambre e inspeccionamos los sitios del paseo marítimo. Había unas olas considerables en la playa…

Decidimos descartar los restaurantes de primera línea de playa y meternos a callejear por la parte más alejada. Pronto vimos un lugar que nos llamó la atención. Estaba vacío y la duena estaba comiendo en una mesa, no había más carta que la pizarra que estaba en la calle y entramos.

Álvaro pidió una especie de plato combinado y yo pedí porco a alentejana, una receta típica de magro de cerdo con almejas, todo ello acompanado de patatas fritas.

Como la mujer no nos dio opción a postre (Llamado sobremesa en portugues) ni lo mencionamos, y aunque pedimos cafés con leche nos tocó un solo a cada uno, cualquiera le decía nada a la senora…

Tras la comida seguimos paseando por la playa viendo las olas enormes, y del viento que hacía ni las gaviotas volaban.

Volvimos a las motos y enfilamos la subida hacia el faro que se veía desde la playa (Farol de Nazaré). El viento era fuerte y hasta arriba llegaba agua del mar pulverizada.

Tras las fotos de rigor emprendimos el camino hacia nuestro destino final ese día, A“bidos. Por suerte no estábamos muy lejos, unos 40km. Llegamos bastante rápido y fuimos primero a nuestro alojamiento a dejar los trastos y cambiarnos. Qué sorpresa nos llevamos… Esa noche nos quedábamos en una casa rural (Casa de Campo SALo Rafael) y la verdad es que aunque era la reserva más cara de las que teníamos, el lugar compensó totalmente. Un entorno tranquilo y rodeado de campos, próximo al pueblo (4km escasos) y la mar de bonito.

De camino a A“bidos paramos en el impresionante Santuário do Senhor Jesus da Pedra que data de 1747.

Y luego fuimos al casco histórico de A“bidos, donde aparcamos las motos para disfrutar a pie del entramado de calles empedradas que hay dentro de las murallas.

Tras mirar los distintos restaurantes del pueblo decidimos ir a probar suerte al vecino pueblo de Caldas da Rainha, porque todo lo que vimos era demasiado turístico (Caro). No logramos encontrar más que una pizzería y algún burguer cutre, así que aprovechando que Álvaro tenía que echar combustible, nos dirigimos al Intermarché, donde había gasolinera más barata.

Compramos queso y presunto ahumado (Jamón), pan, una litrona de Sagres y alguna otra cosa para cenar en el hotel, más barato saldría.

No estuvo nada mal la cena, nos liamos a ver series (En inglés porque muchas de ellas no las doblan) y a dormir.

 

 

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21/01/2015: Braga – Serra da Estrela – CovilhAL

Salimos tarde de Braga porque el despertador no sonó. Precisamente el día que teníamos más trayecto. Decidimos desayunar de camino cuando nos entrara el hambre, así que nos pusimos en marcha, bastante lentos ya que la carretera estaba bastante concurrida y cruzaba muchos pueblos.

Cuando llevábamos una hora y pico de camino paramos a desayunar en una de las muchas pastelerías que hay, dos cafés con leche y un par de bollos grandes por 2.50€, qué más se puede pedir?

Nos lloviznaba a ratitos pero por fortuna cada vez había menos tráfico, llegando a ser inexistente a partir de Amarante.

Disfrutamos muchísimo con las vistas bajando a Peso da Régua, especialmente el trayecto paralelo al Río Duero (Douro), realmente espectacular.

Proseguimos por la N2 disfrutando de las sinuosas carreteras exentas de tráfico y parando únicamente en Lamego a hacer unas fotos y estirar las piernas.

Andamos un rato en paralelo a la autovía y ya empezábamos a notar la proximidad a la sierra, además del viento, la temperatura empezaba a descender.

Atravesando Castro Daire vimos un sitio para comer que nos gustó. Entramos a ver qué tal y resultó tener un menú de 6€ consistente en sopa de primero y segundo a elegir.

Lo de la sopa nos vino de perlas, resultó ser una crema de verduras riquísima y de segundo Álvaro pidió pollo a la brasa y yo unas berenjenas rellenas al parmesano. Delicioso!

Tomamos el café y salimos sin mucha prisa, acabábamos de ver en las noticias de la cadena estatal la Serra da Estrela con mucha nieve, coches atascados y quitanieves… Preguntamos a la camarera si para ir hacia CovilhAL nosotros pasábamos por la zona que se veía en las imágenes de la TV y nos dijo literalmente â€oSi, un pocoâ€?.

Salimos del restaurante sin casi poder movernos debido a la comilona y llegamos a Viseu sin demasiado problema. En Mangualde descubrimos que Peugeot tiene una fábrica, porque literalmente el GPS pretendía que la atravesáramos. Tras rodearla enfilamos hacia la montana.

Pronto empezamos a ver nieve en las cunetas, la temperatura bajaba y la carretera estaba llena de sal. Con más miedo que vergA1enza seguimos subiendo y nos preocupamos cuando vimos un cartel indicando que había tramos cortados. Si no era por la derecha sería por la izquierda, pero llegaríamos a nuestro destino como fuera…

La niebla hizo su aparición y llegó un punto en que circulábamos en 2Âa con la visera abierta, sin ver más allá de 3m, viendo las curvas cuando ya estábamos encima e incluso sin ver al otro más que por la luz.

El suelo ya estaba bastante sucio de nieve y circulábamos sobre las marcas de los coches, pero es complicado ya que a veces se cruzan y toca pisar la nieve de la calzada… Realmente íbamos acojonados y congelados… Por fortuna poco a poco la niebla empezaba a despejar y la carretera a descender, tras unos interminables kilómetros cada vez la nieve era más â€opastaâ€? y menos hielo hasta que sólo la vimos en los márgenes de la carretera. Desde ésta pudimos disfrutar de las vistas de Manteigas, nos habíamos desviado del track previsto pero sospechábamos que donde el track marcaba era precisamente el tramo cortado por la nieve, porque no habíamos visto ningún desvío transitable.

Finalmente llegamos a ColvilhAL y nos costó un par de vueltas encontrar el hotel. Y es que ColvihAL es una ciudad sin ninguna calle plana, de una calle a la de encima hay desniveles de 6 y 7 pisos! Mi WP era correcto, estábamos sin saberlo en frente de la 6Âa planta del hotel, pero la entrada estaba en la calle de debajo. Tras dar la vuelta Álvaro vió de refilón el cartel. Aparcamos las motos delante de la recepción bastante resguardadas y subimos a la habitación.

El CovilhAL Parque Hotel es un hotel viejuno pero limpio y nos había salido barato, así que era suficiente para nosotros.

Tras cambiarnos, escribir a la familia y cotillear las redes sociales, salimos a dar una vuelta y a buscar un lugar donde cenar.

Descartamos Telepizzas y similares y entramos en el Restaurante Merendola 2, del cual había leído en TripAdvisor.

El menú consistía en los entrantes típicos de aceitunas (Riquísimas) y pan con mantequilla salsada y de nuevo en sopa de primero y el segundo a elegir. La crema era de berros y estaba espectacular, igual que el vino blanco de la casa, que le gustó hasta a Álvaro, que normalmente no bebe.

De segundo Álvaro pidió pescado a la brasa y yo pedí pescado adobado y rebozado, que resultó estar delicioso.

De postre nos contaron varias cosas pero sólo entendimos algo que llevaba leche condensada, una mousse deliciosa con sabor a galleta.

La cuenta fue lo mejor de todo, 16€.

 

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20/01/2015: BraganA§a – Chaves – Braga

Nos despertamos con los alrededores nevados. Desde la ventana del hotel la carretera parecía limpia, pero no teníamos claro lo que nos aguardaba.

Tras bajar a desayunar al bar donde cenamos la noche anterior nos pusimos en marcha. En cuanto nos alejamos de BraganA§a disminuía el escaso tráfico y la temperatura.

La carretera estaba mojada pero sin hielo, aunque nunca te puedes fiar… Además en Portugal parece que usan sal mezclada con arena, con lo cual, no íbamos demasiado tranquilos. Veníamos comentando lo raro de la forma de repartir de sal hasta que de pronto nos encontramos un camión que circulaba muy despacio, con tres operarios en la parte trasera echando sal/arena a paladas!

La zona estaba espectacular, con todos los árboles blancos, ni siquiera pudimos parar a hacer alguna foto ya que sólo el tramo central de la calzada estaba limpio de nieve, ni los arcenes ni mucho menos los apartaderos.

Aproximadamente a unos 60-70km de BraganA§a ya dejamos atrás la nieve y proseguimos chispeando a ratos. Durante un buen rato circulamos tras una furgoneta autóctona que conocía muy bien la carretera, nos vino de lujo para ir más tranquilos y sin sustos.

Llegamos a Chaves en un rato que había parado de lloviznar, aparcamos en el centro y primeramente fuimos a tomar un café y uno de los deliciosos bollos que se venden por todas partes en el país luso.

Tras recuperar el calor corporal cruzamos el puente romano de Aquae Flaviae, construido por el emperador Trajano a finales del s. I.

Dimos la vuelta y nos encaminamos a la parte alta de la ciudad, donde pretendíamos visitar el fuerte. No pudimos ya que ahora es un hotel de 4 estrellas (Forte de SALo Francisco Hotel). Volvimos pues callejeando a las motos y terminamos de ver lo poco que queda del castillo y torre del homenaje en el trayecto de salida de la ciudad.

Continuamos la ruta por la N103 disfrutando de las curvas, el asfalto estaba casi completamente seco y a excepción de algún sustillo (Coches que inexplicablemente toman las curvas por el carril contrario cuando les estás adelantando) proseguimos a buen ritmo hasta Braga, sabiendo que llegaríamos un poco pasada la hora de comer.

Entramos en la ciudad y en efecto, tal y como había visto al reservar, nuestro hotel estaba en todo el centro, justamente frente a la estación.

Bajamos las motos al aparcamiento del hotel y subimos a nuestra habitación. El hotel estaba limpio aunque en general, era viejo. El ascensor era un tanto desesperante, pero qué más queríamos? Camas limpias, céntrico y barato…

Comimos en la habitación restos del día anterior, pan, queso, embutido… Perreamos un rato, en el que a Álvaro le dio tiempo de echarse una mini-siesta con ronquidos y todo y luego salimos a pasear por el centro de Braga.

En recepción nos habían dado un plano que nos vino muy bien.

Tras pasar el arco que da acceso a la parte más antigua de la ciudad, entramos ver la Igreja da Misericórdia, que está llena de trozos de arcos y piedras más antiguas.

Continuamos caminando, vimos la torre del homenaje, el Castelo de Braga, la Cámara Municipal y el Jardim de Santa Bárbara.

De regreso, pasamos junto a la catedral (Sé de Braga) y aprovechamos para localizar un restaurante del que habíamos leído buenas críticas en TripAdvisor.

Volvimos al hotel para descansar un rato y cuando fueron horas regresamos al restaurante (Taberna do Migaitas), situado en la Rúa D. GonA§alo Pereira, 39.

No había más que un par de mesas ocupadas, pero se trataba de un martes de enero, no es el día más concurrido en los restaurantes.

Pedimos medias raciones ya que habíamos leído que eran muy generosas, Álvaro pidió bacalao (Bacalhau) y yo pedí cerdo al horno (Porco asado).

Qué decir de la cena… Espectacular! El bacalao tenía naranja (En Portugal hay más naranjos que habitantes y al menos en enero están a reventar de naranjas) por encima y un pan de maíz muy rico. Mi plato era sencillamente delicioso… El cerdo estaba blandito y tierno y las patatas deliciosas al haber absorvido el sabor de la carne y del horno.

De postre pedimos un â€opudimâ€?, postre típico de Braga consistente en una especie de tocino de cielo recubierto de caramelo líquido, empalagoso y delicioso a partes iguales.

Tras tan copiosa cena tomamos un par de infusiones, para bajar la comida… La cuenta ascendió a 40€, que teniendo en cuenta que nos pusimos como â€oporcosâ€? no estuvo nada mal.

 

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19/01/2015: Salida y llegada a Portugal

Aprovechando que yo tenía una semana de vacaciones y mi amigo Álvaro tenía días pendientes del 2014, sin pensarlo mucho decidimos irnos unos días a Portugal de viaje.

La ruta sería desde el norte hasta algo más al sur del centro del país vecino, toda por carreteras secundarias, evitando autovías y sobretodo, peajes.

Como en enero no hay demasiadas horas de sol, decidimos empezar las jornadas temprano para no llegar a oscuras a los sitios, por lo que quedamos en Villalba a las 9 de la manana. Todo hubiera sido más sencillo de no ser por la nevada que cayó la noche anterior. Cuando salí a las 8:30 a inspeccionar el panorama, me encontré la rampa del garaje helada y un coche atascado en ella. Tuve que ayudar a la duena a montar las cadenas para poderlo sacar.

La primera en la frente, sacar la vaca con sus 260kg no iba a ser sencillo… Al final tras sacar el coche, saqué la moto con el modo RAIN activado y sin montar en ella, pisando yo por donde menos hielo había y la moto por la zona helada, no podía hacer otra cosa. Funcionó y la moto estuvo en la calle mucho antes de lo que había imaginado en un principio.

Me dirigí a la gasolinera donde había quedado con Álvaro jugándome el tipo, había más nieve en esa calle que en todo el resto de Villalba. No tuve bemoles de meterme en la gasolinera, que era una explanada de hielo. Como aún tenía combustible (Ventajas de los 30l de depósito), iniciamos la marcha tras volver a pasar por la calle más nevada del pueblo.

La N-VI estaba completamente limpia y no tuvimos ningún problema a excepción del frío por el Alto del León. La temperatura rondaba los -4ÂoC.

En Villacastín decidimos parar a tomar un café para intentar entrar en calor, por suerte ya empezaba a calentar el sol.

Proseguimos el camino por autovía, habíamos decidido evitarlas en Portugal, pero no importaba ganar tiempo usándolas hasta llegar a la frontera.

Pasado Zamora ya tomamos carretera comarcal y disfrutamos, hacía sol, la temperatura era fresca pero agradable y no había ni dios circulando.

Paramos a hacer unas fotos en el embalse de Villalcampo, muy cerquita ya de la frontera. La carretera era tan secundaria que cuando andábamos buscando una gasolinera para llenar antes de cruzar la frontera (El precio es más caro en Portugal, del órden de 15 céntimos) ya habíamos llegado a Miranda do Douro. Álvaro repostó y luego paramos en un supermercado (Mini PreA§o) donde compramos pan, queso y alguna cosa más para comer en plan perroflauta en el parking.

Tras la comida, disfrutamos como enanos en una carretera muy muy divertida, con cientos de curvas y buen asfalto por la N218.

El último tramo era más bonito todavía, con más curvas y más divertidas, pero al final se nos hizo un poco pesado debido a que había más tráfico. Además llegando a BraganA§a nos empezó a llover, por lo que además de la incomodidad (Tampoco fue excesiva lluvia) ya nos tocó bajar el ritmo.

Encontramos el hotel Ibis sin mayor dificultad, y es que pasamos por delante sin darnos cuenta… En el hotel nos dieron un mapa y nos senalaron el casco antiguo y tras dejar los trastos en la habitación fuimos a hacer el turista.

BraganA§a, capital de la región de Alto Trás-os-Montes tiene un casco antiguo con calles enteramente pavimentadas en piedra y un recinto amurallado la mar de guapo.

Aparcamos las motos en frente del castillo y paseamos tranquilamente por el casco antiguo deleitándonos con los edificios y construcciones.

Entramos en un bar muy pintoresco donde parecía reunirse la mitad de la población. Nos tomamos un par de Super Bocks, aunque yo personalmente soy más de Sagres jejeje

Regresamos ya a oscuras al hotel, nos cambiamos y tras un rato revisando correos, subiendo fotos y demás, salimos a investigar algún lugar donde cenar.

Tras una ojeada a TripAdvisor vimos que estábamos alejados de la mayoría de sitios, así que salimos a ver qué encontrábamos por las proximidades. No había mucho donde elegir así que tras un rato de dar vueltas nos decidimos por un bar.

Pedimos un par de cosas que nos llamaron la atención de la carta y que resultaron estar bastante bien, sobretodo teniendo en cuenta el precio, que fue muy barato.

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