Reconectando con Rumanía

La mañana amaneció fría y húmeda, estábamos a 6ºC y las motos empapadas. Mientras cargábamos los trastos, preparábamos el GPS y demás dejamos los asientos al sol para que se secaran. Optamos además por salir con el impermeable puesto como habíamos hecho alguna otra mañana, lo cierto es que aún en verano en Rumanía hasta que el sol lleva un rato calentando el ambiente es frío.

Hicimos un desayuno «tipical Romanian», lo que significaba que aguantaríamos de sobra hasta la hora de comer sin hambre, qué barbaridad…

Desayuno consistente en polenta con huevo revuelto y queso

El primer destino del día era «repe» en nuestro mapa particular, se trataba de Brașov, que en 2014 fue final de etapa y aunque nos encantó teníamos un cierto regusto amargo por todo lo que había sucedido (Nos quedábamos sin ropa limpia, no paraba de llover, las motos tocadas…). Enlace a la crónica.

Hoy el día prometía, y es que el frío matinal ha dado paso a un sol impresionante y a un cielo completamente despejado. Sin ningún contratiempo en unas 2h estábamos en pleno centro de Brașov, aparcados justo en el lateral de la famosa iglesia negra o Biserica Neagră.

Biserica Neagră desde la Piața Sfatului
Piața Sfatului (Plaza del Consejo) en Brașov

Caminamos sin ningún tipo de prisa por el centro histórico de la ciudad, que de día (Y más un día como ese) nos encantó aún más que en 2014 de noche.

La postal más típica de Brașov

Caminando por Brașov nos había dado casi la hora de comer, pero como no teníamos hambre y nuestro próximo destino estaba a un par de horas decidimos ir tirando y ya veríamos. Salvo por el tráfico ya habitual cuando salíamos de cualquier ciudad, el trayecto fue agradable y pronto llegamos a la ciudad donde los tejados sospechan, Sibiu. Yo tenía un poco la espinita clavada ya que el 2014 teníamos que haber ido a Sibiu, pero al tener problemas con las motos de Álvaro y la mía tuvimos que alterar la ruta y perdérnoslo, así como la famosa Transfăgărășan.

La llegada a Sibiu fue divertida porque encontramos una pequeña área de aparcamiento reservado de motos donde empezaba la zona peatonal pero para que no entraran los coches estaba cercada por unas pilonas donde nuestras motos pasaban literalmente con un dedo por lado y sólo si entrabas perpendicular del todo.

Tras dejar las motos aparcadas empezamos a caminar y a los 5 minutos ya estábamos comiendo un Lángos, una especie de pan frito relleno con mil cosas (Los había salados y dulces) que vendían por todas partes.

Engullendo un Lángos

Caminamos a lo largo del Bulevardul Corneliu Coposu y llegamos a la Piata Mare o plaza madre de Sibiu, famosa por entre otras cosas, haber sido escenario de ejecuciones públicas en el pasado.

Piata Mare de Sibiu

De regreso a las motos nos comimos un delicioso helado, que al igual que los Lángos, los había por todas partes.

Tejados que sospechan a tu paso

Tras caminar durante varias horas decidimos desandar unos cuantos km el camino de la ida y dirigirnos a la localidad de Cârțișoara, punto inicial de, por fin, la carretera Transfăgărășan.

Una vez estábamos en el mismo centro del pueblo no nos costó encontrar un alojamiento con las tres B, lo que nos costó fue encontrar a los dueños…

Llegamos al lugar, entramos y no había nadie, pero el lugar tenía muy buena pinta, en una zona donde todo eran casas unifamiliares enormes con grandes jardines. Finalmente alguien llegó y nos dieron no una sino dos habitaciones completamente equipadas en la primera planta de una casa de madera. Abajo tenía un salón comedor con cocina, un jardín enorme con piscina, cocina exterior y hasta animales. Ya que estábamos asentados quisimos ir a cenar a algún lugar donde pudiéramos degustar algunos platos típicos y resultó que Cârțișoara es tan pequeño que no tiene ningún restaurante, ni casi supermercado… Lo único que había era un pequeño colmado donde pudimos comprar algunos vegetales e ingredientes para improvisar una cena y es que no queríamos (Ni necesitábamos) coger las motos de nuevo.

Al fondo los dos picos más altos de Rumanía, que atravesaríamos al día siguiente

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